Sarcasmos

Científicos de la UVM descubren que los de adelante corren mucho y los de atrás se quedarán. / Si dormir es gratis, ¿por qué cuesta tanto levantarse? / “Hola, ¿dónde estás?” “Tres pistas: sol, arena y cerveza”. “Ah, estás en la playa. “No, en la construcción; soy albañil”. / “Ahí deja los trastes, mamá hoy es tu cumple. Ya mañana los lavas”. / Si me robo el wifi de una iglesia, ¿Dios me está dando una señal?

COLAPSOS

“No sé qué tan pronto, pero es una absoluta certeza que estos colapsos, explosiones e implosiones se van a dar en un futuro cercano: bolsas de valores, cupones de alimentos, instrumentos derivados, empleos, gasto militar, deudas nacionales, estatales y municipales, pensiones, precios, Medicare, deudas de tarjetas de crédito, bonos corporativos, deudas estudiantiles, hipotecas, etcétera”.

ÓSCAR WILDE

«A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante». “Lo menos frecuente en este mundo es vivir. La mayoría de la gente existe, eso es todo». «Un hombre puede ser feliz con cualquier mujer mientras que no la ame». Sé tú mismo, el resto de los papeles ya está repartido». «Las mujeres han sido hechas para ser amadas, no para ser comprendidas». «Si usted quiere saber lo que una mujer dice realmente, mírela, no la escuche». «No hay nada como el amor de una mujer casada. Es una cosa de la que ningún marido tiene la menor idea».

CASH WAR

La burbuja más gigantesca de la historia es la crediticia. Nada más en términos de dólares gringos, hay 135 anglotrillones de dólares circulando (flotando) en el mundo virtual global (10 anglotrillones en cuentas bancarias, 29 anglotrillones en el mercado bursátil, 38 anglotrillones en bonos y 58 anglotrillones en diversas clases de instrumentos crediticios). Pero sólo una pequeñísima fracción de esa montaña está en cash (billetes y monedas): 1.36 anglotrillones, un miserable 1% (uno por ciento). El “sistema” financiero global es, pues, un inmenso castillo de naipes compuesto de ladrillos digitales, es decir, puro humo, bits en una computadora, numeritos que sólo existen en un estado bancario virtual. Si más de un patético 1% de los depositante-acreedores-inversionistas decidiera retirar físicamente su dinero y llevárselo, el problema de los

bancos es mayúsculo: simplemente no hay efectivo suficiente para hacerlo. No hay liquidez, vaya. Ni remotamente. Eso fue lo que estuvo a punto de pasar en 2008. Entonces, y hasta ahora, el sistema ha podido posponer (no evitar) el colapso gracias a las inyecciones brutales de liquidez que le han metido al sistema, primero el erario (TARP y demás robos en despoblado), y luego los bancos centrales (QE al infinito al cuadrado). Así se inventó esa expresión quinta esencialmente anticapitalista llamada Too Big to Fail. Entonces, ¿cómo evitar el derrumbe total cuando llegue la siguiente crisis y la gente apanicada quiera sacar su dinero de los bancos y llevárselo para ponerlo bajo el colchón? ¡Ah, no contabas con la astucia de los bancos centrales! Quieren desaparecer el efectivo (cash). Así nomás, de un plumazo. ¿Lo lograrán? No lo creo, pero en su obsesión desesperada van a provocar mucha, mucha miseria, violencia, delincuencia.

PODER Y NO PODER

El venerable ciudadano de la tercera edad caminaba sobre el bulevar en la ciudad, y pasa frente de una casa de citas. Una pupila le grita desde una ventana: “¡Eh, abuelo! ¿Por qué no entras y probamos?” “No, hija, ya no puedo”, replica el tipo. “¿No te dejas?”, insiste la chava. “¡Ven y probamos!” El hombre se encoge de hombros, entra y funciona en la cama como un joven de 25 años. “Pufff”, dice la chava con admiración, “¿Y dices que ya no puedes?” “¡Aaah, bueno, coger sí puedo, lo que ya no puedo es pagar!” Lo dicho, ya no hay pensión que alcance.