La inepta cultura:Desafío

Considera estas líneas como un desafío. ¿A poco? Sí, es en serio. ¿A qué? A escribir. ¿Sobre qué? Sobre lo que te venga en gana. ¿Te atreves? Si fuera una invitación tal vez te disculparas por no poder hacerlo y te quedarías tranquilo pero rehuir un reto ya no es tan fácil. No, no mires hacia otro lado; es a ti.

Aunque parezca difícil de creer, requiere valor; valor para expresarse, para soportar la crítica y para perseverar.

Escribir es crear y la creación enriquece tanto al que la practica como a quienes la disfrutan. Escribir es comprometerse por medio de la palabra.

La escritura tiene que ser un acto audaz y no detenerse mucho en los preparativos o en la falta de ellos porque éstos se vuelven anclas.

Para escribir puedes tener un horario preciso o bien escribir cuándo te da la gana (siempre y cuando lo hagas); puedes hacerlo en forma minuciosa cuidando cada palabra, cada frase, cada verso como se dice que lo hacía Antonio Machado o con libertad plena dejando correr las palabras como agua que rueda cuesta abajo como se dice de Neruda; podemos escribir sobre asuntos reales, o sobre otros fantásticos o mezclarlos de mil formas; podemos escribir cuentos, poesías, ensayos, novelas, guiones, relatos, recetas, cartas, adivinanzas o acertijos; nos valdremos para ello de palabras que ya existen o bien crearemos nuevas (que se llaman neologismos), que poco a poco, si tienen ese destino cobran vida, se arraigan y son reconocidas como vocablos y aceptados en la familia como seguramente pasa con bloguero, hackear, trolear o textear.

Si te animas a escribir necesitas además de otros recursos. Dependiendo de lo que decidas te servirá contar con modelos para poder encontrar las mejores formas de tu texto sea que se trate de una novela o un cuento de terror, un poema de amor o un canto de esperanza. Es cierto que se corre el riesgo de imitar, pero a la larga aflora el estilo propio, además ¿qué tiene de malo imitar a Cervantes o a Juan Rulfo?; escribir exige también de vocabulario para llamar a todo por sus nombres con la precisión que decidamos; necesitamos de puntuación, como de señales de tránsito y de ritmo aunque después podamos hacer caso omiso de ellas; necesitamos todos los elementos de la gramática para conjugar las acciones con el tiempo y expresar matices que distingan el haya del hubiera o el hubo del hubiere (ni hablar del jorobado haiga); artículos y adverbios de diversas condiciones; adjetivos que sirvan para vestir o desvestir con eficacia un sustantivo y no matarlo si se recetan en exceso y ¡claro! ortografía que equivale a ortopedia, si no las palabras se miran contrahechas. Todo se necesita no para triunfar en el mundo de las letras porque esto es azaroso ni tampoco para ser aceptado que es tan relativo. En todo caso lo que cuenta es hacerlo bien como quien compone o interpreta una hermosa pieza. Puede hacerse en papel o bien en un procesador de textos. No hay reglas.

Para expresarnos con claridad, precisión, creatividad, corrección, aparte de los elementos que hemos señalado arriba se requiere otra cosa que también exige decisión. Para escribir es necesario antes leer.

Te invito a leer.

Antonio Canchola Castro

canchol@prodigy.net.mx