Patiño y Cómicos (Minions, Halloween, Capulina, Kiko, Tin Tan o porque Trump no va a ser presidente)

Cuando uno toma el rol del cómico, es muy difícil cambiar al Patiño. La imagen del personaje encargado de hacer reír tiende a no poder dejarlo. Un cómico se acostumbra a la risa, a los aplausos y además siente una conexión especial con el público puesto que él es el personaje con el cual se relaciona. El personaje cómico es el que representa los problemas que tenemos, los fracasos, las fallas personales, nuestras pesadillas, y la falta de madurez que extrañamos de nuestro pasado. Es el pedazo de niñez que se extraña. El personaje del cómico nos recuerda la inocencia con la cual veíamos la vida.

El Patiño, en cambio, representa a la persona adulta, la responsable, la que tiene que pagar los recibos, la que ve la vida con un lente de tristeza. Nadie quiere ser el Patiño cuando sea grande, nadie quiere ser el responsable.

Gaspar Henaide “Capulina” fue uno de los pocos personajes que logró la transformación de cómico a Patiño. Gracias a los libretos de Chespirito, logro salir de su rutina con Viruta. Pero para hacerlo tuvo que cambiar y conectarse más a los niños. De esta manera se convirtió en el hermano mayor y las demás personas en sus hermanos y hermanas menores. Si añadimos que procuró cuidar su “humorismo blanco”, se entiende cómo la imagen del gordito con un gorro roto sobrevivió en la cultura por muchos años.

No se puede decir los mismo de Kiko, el personaje de La vecindad del Chavo. A diferencia de Capulina, Kiko nunca dejó de ser niño y no pudo cambiar. Tal vez no entendió que el personaje dependía de que los otros fueran los cómicos. La risa que causaba Kiko era porque sus planes eran atropellados por el Chavo, la Popis, o inclusive su mamá. Además, el funcionamiento del personaje dependía de otros personajes cómicos. Kiko seguía la estructura del Patiño que nunca pudo dejar. Sus presentaciones carecían de tensión y el arco dramático no funcionaba.

Para este momento quizá el lector o la lectora ya quiere ver la relación que tiene que ver todo esto con el Republicano Donald Trump, pero todavía falta el análisis final con la figura de Tin Tán. Capulina y Kiko son ejemplos de los cambios entre el Patiño comediante, pero Tin Tán es el personaje que cambia más allá de la pantalla. Este es el año en que hubiera cumplido cien años y para ser originario de Cd. Juárez, creo que ha sido bastante ignorado.

De cualquier manera, Tin Tan representa el cambio que han pasado los fronterizos en las últimos cincuenta años. Verán, la frontera ha sido el Cómico tanto el sur de México como del norte de Estados Unidos. La frontera ha sido el hazme reír de la cultura mexicana y gringa. Aunque Tin Tán contaba con una gran aceptación, Cantinflas, el que más se apegaba a la mexicanidad era considerado mejor. Pero al paso del tiempo, la circunstancias políticas, económicas, y culturales nos han convertido cada vez más en pachucos y cada vez menos en mexicanos. Sólo basta ver cómo hoy en día los chistes sobre el presidente Peña Nieto abundan, cuando antes no se podía ni siquiera voltear a ver mal al presidente de la República.

La identidad fronteriza de Tin Tán se vuelve cada vez más importante puesto que los problemas que teníamos en Cd. Juárez hace 30 o 40 años, son los que ahora se tienen

en casi todo el mundo. El uso del Spanglish, las nociones culturales anglosajonas, las ideas imperialistas, el capitalismo activo, y muchas otras cuestiones que se percibían como problemas “fronterizos” son ahora preocupaciones nacionales. De esta manera, el personaje de Tin Tán ha pasado a ser importante no por desenvolvimiento propio, sino porque nuestra cultura ha cambiado. Recordemos que Tin Tán podía hablar mal de México porque vivía al “margen” de la sociedad y era el “extraño”, pero aunque tenemos el mismo marco geográfico, el marco histórico/cultural es diferente.

Si tomamos en cuenta la estructura de la película de Los Minios, la tensión entre el patiño y el cómico, la dificultad de cambiar de roles establecidos, y la percepción de la frontera actualmente, podemos explorar la candidatura de Trump a la presidencia de Estados Unidos y de cómo sus barbaridades han cambiado las mecánicas sociales de lo que debe y no debe ser el presidente más poderoso del planeta.

(continuará)