Sarcasmos

November 19, 2015

EsperanzaHijo, tú que estudiaste Contaduría, cuéntame la tanda, porque la comadre ya viene por su dinero. / Mijo, tú que estudiaste Nutrición y Salud; ayúdame a bajar estos 50 kilos de cemento. / Mijo, tú que estudiaste Turismo, saque a pasear al perro. / Mija, usted que estudió Literatura, léale Ricitos de Oro a su hermanito. / Mijito, tú que estudiaste Agronomía, siémbrale un golpe a la tele, porque no quiere prender.

“TERRORISMO”

Bombazos y balaceras en París. La historia de siempre: nunca queda vivo ni un solo de los agresores para soltar la sopa e informar a la opinión pública de los detalles del desaguisado. Cientos de malosos y jamás un solo testimonio. Invariablemente los perpetradores son muertos por las fuerzas de seguridad (el verbo usado esta vez fue “neutralizados”). Curioso.

PROBLEMA PARA TERCEREDOSOS

Vas cabalgando con tu caballo. A tu izquierda hay un abismo de hondura respetable. Enfrente de ti va un canguro dando brincos que viaja a la misma
 velocidad que tu caballo. A tu derecha camina parsimoniosamente un elefante a la
 misma velocidad que tu caballo. Y atrás de tu caballo, demasiado cerca, se aproxima un 
león con rostro amenazante que también viaja a la misma velocidad que tu caballo.
 Pregunta: ¿qué debes hacer para salir de esa situación altamente
 peligrosa? Respuesta: ¡A tu edad más te valdría bajarte del carrusel y dejar que los niños sean quienes lo disfruten, viejo payaso!

 

EGIPTO

Sobre este país hoy desplazado del ojo del huracán por los eventos de París, me dice un querido lector:

“Estuvimos en Egipto el año pasado. Nos ayudó que llegamos justo en días de elección y los turistas estaban asustados, de modo que no había colas en ninguna parte. Y casi nunca tuvimos contacto (a diferencia de Maloney) con la gente real porque protegía nuestra burbuja un sistema turístico muy bueno y cuidadoso. Cuando viajamos a Abu Simbel hacia el sur por puro desierto nos acompañó un soldadote con una tremenda metralleta. Y siempre estábamos protegidos. Claro que nos dimos cuenta de la contaminación y mugre (la gente caga en las banquetas, el escombro no lo recoge nadie, y las casas nunca las acaban de construir porque pagarían impuestos). Una desgracia de gobierno que hace parecer al GDF como el ayuntamiento de Santander o de París. ”

Me pregunto qué habría podido hacer ese guarura con “tremenda metralleta” contra un avión y un helicóptero que les lanzara balas y bombas desde las alturas.

ESPERANZA LÓPEZ MATEOS

Estoy leyendo una biografía del misterioso personaje entre cuyos muchos seudónimos estuvo el de B. Traven (1882-1969), Skipper para los íntimos, con el que hizo famoso como autor de veinte novelas escritas en alemán (o en inglés, nunca quedó claro) casi todas sobre temas, ambientes y personajes mexicanos, con seis adaptaciones al cine, traducciones a treinta idiomas, y millones de ejemplares vendidos en centenares de ediciones.

 

Me llamó la atención un personaje colateral: Esperanza López Mateos (1907-1951), anarquista como Traven, y durante doce años su traductora, representante, agente y secretaria (no amante, malpensados). La esposa de Traven, Rosa Elena Luján, era la única persona en el mundo autorizada a subir al “puente”, el segundo piso (refugio, estudio, biblioteca) de su apartamento de la calle Río Misisipi 81, casi esquina con avenida Reforma (aquí a cuatro cuadras, hoy está ahí un edificio de oficinas de la CFE) donde vivió sus últimos años y donde murió a edad 87.

Adolfo, el carismático hermano menor de Esperanza, era en ese momento senador (1946-1952) por el Estado de México, y político de Atlacomulco en ascenso que sería secretario del Trabajo en el siguiente sexenio, y luego presidente de la República (el único antes de Peña Nieto).

No se registra ninguna protesta activa de don Adolfo sobre la extraña muerte de su incómoda y radical hermana, a los 44 años de edad (en el contexto de la protesta de los mineros contra las condiciones lamentables de trabajo en la mina de Santa Rosita, de propiedad gringa, de cuyo sindicato ella era asesora).

Recordemos la frase del antecesor de López Mateos en la Silla, Adolfo Ruiz Cortines: “La política consiste en el arte de saber tragar sapos sin hacerle ascos.” Otros personajes lo dicen con más elegancia: “El oficio político exige saber comerse un plato de mierda con cuchara, sin hacer gestos, y al terminar pedir sonriendo otra ración.” Y vaya que era un sapo gordo tragarse la versión de que su hermana se había suicidado de un balazo en la nuca, ¿no? Ver libro de su sobina-nieta Adriana González Mateos: http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2015/01/20/1003602

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