La maldición del Poeta: Keats

Nuestras ideas románticas están muy lejos de lo que se intentaba con el movimiento basado en la individualidad, la libertad, la naturaleza, y la inmortalidad. Lo romántico en nuestros días se queda a la mitad de la intención inicial y básicamente se ha convertido en una excusa de escapar a las responsabilidades personales.

La ideología romántica nace de eventos históricos. Lo que hoy nos parece “natural” o “verdad absoluta” tiene su principio en revoluciones, guerras, y en el costo de muchas vidas. Fue un cambio de pensamiento y el rumbo que hoy intentamos tomar con los nuevos adelantos tecnológicos tienen su principio con los románticos.

Si hubiéramos nacido en el año 1715, todas nuestras actividades dependerían del nuestros padres. Si teníamos la suerte de ser hijos o hijas de Reyes, entonces estaríamos en el poder. En cambio, si nuestros padres eran sirvientes, seriamos sirvientes toda nuestras vida. No existía la oportunidad de cambiar, el mundo en el que nacíamos era como era porque Dios en su sabiduría había colocado las piezas en el lugar necesario. De esta manera, el rey y reina estaban directamente conectados a Dios. Todos los habitantes tenían un lugar social casi imposible de cambiar.

El cambio fue lento, pero la publicación de la primera enciclopedia francesa editada por Denis Diderot y Jean le Rond d’Alembert, marca el principio del fin. En ella, se encontraban los avances científicos, ideológicos, y se hablaba desde como plantar un árbol hasta la construcción de una pirámide. De lo que no se hablaba, era de Dios. Por lo tanto fue tachada de herejía y condenada por la sociedad en el poder. Pareciera como si los avances científicos habían remplazado a Dios.

La idea mas importante del movimiento romántico fue de Jean-Jacques Rousseau:

“Todos somos prisioneros de nuestras instituciones, nuestra vida es acción, es sentir, nuestras mentes, cada parte de nosotros. El hombre nace libre, la civilización nos hace esclavos.” (Peter Ackroyd)

Los humanos para Rousseau eran esencialmente buenos, la civilización, la ciencia, todo lo que separa al hombre de la naturaleza era la causa de nuestras desgracias. Keats explora la idea de libertad en quizá el mas importante poema romántico.

Escribe Keats en Oda a un ruiseñor:

“¡De olvido! Esa palabra, como campana, dobla y me aleja de ti, hacia mis soledades. ¡Adiós! La fantasía no alucina tan bien como la fama reza, elfo de engaño. ¡Adiós, adiós! Doliente, ya tu himno se apaga más allá de esos prados, sobre el callado arroyo, por encima del monte, y luego se sepulta entre avenidas del vecino valle. ¿Era visión o sueño? Se fue ya aquella música. ¿Despierto? ¿Estoy dormido?”

Keats intenta ver que la naturaleza es mas importante de nuestra fantasía. No es suficiente ser libre, sino reconocer las responsabilidades propias de nuestra humanidad. No se trata de vivir sin Dios, sino de entenderlo, de cuestionarlo y de avanzar el pensamiento humanista. El sueño será solo eso sin acción.

Pero la ideología romántica de nuestros tiempo se ha quedado a la mitad. La libertad se confunde con el libertinaje. Son las fantasías las que queremos hacer realidad, ya sea la fantasía de ser millonario, de ser famoso, o de ser sexy. La realidad es abandonada con cada post en Facebook y nos rebelamos de todo. Ser ateo se convierte en la moda y se busca la libertad de absolutamente todo sistema.

Pero en nuestros días la imagen del hombre libre significa el hombre sin responsabilidad. Vivir por sentir, sin importar como, se ve como el divino fin del ser humano. La rebelión hacia las instituciones se utiliza como excusa. La hipersexualidad, la rebelión, y hasta los ataques terroristas se basan en la rebelión y la idea de no estar bajo ningún sistema opresor.

Si vemos los videos de las protestas en las calles de las grandes ciudades, veremos a las personas robando televisiones, ropa, y todo lo que se pueda cargar. Se protesta sobre el sistema pero se quieren adquirir lo que representa ese sistema. La idea romántica del cambio se queda incompleta.

La muerte de Keats a los veinticinco años lo convirtió un icono romántico. Se le identifica con vivir para el arte y morir joven. John Lennon, Jim Morrison, Janis Joplin se ven como ídolos por ser considerados poetas y morir buscando la libertad.

Pero el romántico era poeta maldito solo para las personas en el poder, los reyes, el clericó, por cuestionar al sistema establecido y por buscar en la ciencia, en el avance tecnológico, en la responsabilidad del ser humano, la verdad.

Hoy nuestra verdad es ignorada y queremos vivir dormidos.

¿Qué vamos hacer cuando se acabe la música?

¿A que vamos a despertar?