Sarcasmos

GRECIA

Continúa la embestida global por el empobrecimiento generalizado y la concentración cada vez más intensa de la riqueza. El gobierno griego acaba de emitir una ley que obliga a todos los ciudadanos a declarar a sus autoridades hacendarias (Taxisnet, su equivalente del SAT o del IRS y, como ellas, totalmente computarizada), todo el efectivo o cash que guarden “bajo el colchón” y exceda a €15,000 euros, toda la joyería y cualesquier otros valores portátiles que posean, como diamantes, piedras preciosas, etc. La fecha límite para cumplir con esta orden es el 1 de enero de 2016. Ya desde antes los ciudadanos tenían que declarar otras propiedades como casas, terrenos, automóviles y activos financieros (bonos, acciones, etc.). Ahora, además tienen que declarar sus depósitos bancarios (como si no los tuvieran las autoridades absolutamente controlados; el chiste es someter y mantener ocupada y preocupada a la raza). Y ahora tendrán que declarar si tienen rentadas cajas de seguridad en algún banco, con el identificación exacta de la sucursal, incluso si ese banco está ubicado en otro país. Rumbo a un régimen perfectamente comunista, pues, solo que a nombre del megacapital global. Curioso, ¿no? Me dice Demagog: “Conociendo a los griegos, puedo asegurar que habrá muy pocos que se sometan a esto. Ya ni la friegan. Es una esclavitud completa la que quieren imponer. Es peor que en la antigüedad, cuando los esclavos tenían derecho a sus posesiones y podían comprar su libertad. Ahora, ni eso”. Pero, en fin, era previsible. Grecia tiene un gobierno socialista, y el socialismo proclama estar del lado del pueblo y contra los explotadores, pero eso no es exacto. Los gobiernos socialistas están del lado del Estado, el cual a su vez se supone estar al servicio del pueblo. ¿Pero qué pasa cuando, como es el caso hoy en todo el mundo (de una forma u otra), el Estado es propiedad de los explotadores? El gobierno es gato de los explotadores y, dentro del esquema reduccionista del marxismo de la luchas de clases, enemigo del pueblo (conste, no invento nada, tan sólo uso sus mismos esquemas conceptuales). Este es claramente el caso del gobierno socialista griego. En consecuencia, ahora ese gobierno socialista en el que muchos griegos creyeron como su última tablita de salvación contra la violación salvaje de que son objeto desde hace años por el sistema global, los ha entregado atados de pies y manos a ese Huitzilopochtli tecnócrata para que termine de sacarles el corazón. No sólo los condenó al “austericidio” del que prometió salvarlos, sino que ahora le cuelga estos otros grilletes a sus cadenas. Pero, bueno, es la historia de siempre: los lacayos más fervorosos, eficaces y duros de la derecha son siempre los regímenes proclamados “de izquierda” (con o sin etapa previa de borrachera populista).

LOS OCHO CAPITALES

Este libro es una lectura obligada para quien quiera sobrevivir, y aun prosperar, en el colapso global que ya comenzó (aunque todavía son mayoría quienes no quieren verlo, creerlo, asumirlo): Prosper!: How to Prepare for the Future and Create a World Worth Inheriting. (¡Prospera!: Cómo prepararte para el futuro y crear un mundo digno de ser heredado.) Los próximos 20 años, dicen los autores Chris Martenson y Adam Taggart, serán completamente diferentes de lo que estamos acostumbrados. Un concepto será clave para transitar por los azarosos tiempos que vienen: la resiliencia. Y para lograrla,

tienes que contar con ocho tipos diferentes de capital: capital financiero, capital vital, capital material, capital emocional, capital cultural, capital social, capital de conocimientos, capital de tiempo.