Carencia de Estado de Derecho

Toda la semana ha habido una pléyade de información relacionada con la detención en España de Humberto Moreira, ex-gobernador de Coahuila, implicado en el primer escándalo de deuda pública de un Estado con altos niveles de corrupción. Ayer un analista político decía con gran parsimonia, que el hecho de que en México no se castigaran estos delitos era porque así es el “Sistema Político Mexicano”, que hace que, simplemente, tengan estas cosas nada más un cierto costo político, como hacer a los implicados renunciar a un cargo partidista o público, cambiarlos de puesto, exiliarlos un rato en el extranjero, etc.

Así tenemos, por ejemplo aquí en Chihuahua, casos como el del gobernador Duarte, que ha endeudado a los chihuahuenses exponencialmente con más de $43,000 millones de pesos, y tranquilamente tiene “desaparecidos” $16,000 millones de pesos de recursos derivados de la deuda, y no pasa nada. Es más, la gente en su inmensa mayoría desconoce este hecho. Sin minimizar la gravedad del caso, los chihuahuenses conocen más y se indignan más porque Duarte capitalizó un banco con $60 millones de pesos.

En el primer caso, dos diputados federales de la legislatura LXII que acaba de concluir, la diputada Rocío Reza y su servidor Carlos Angulo, interpusimos denuncia contra Duarte ante la PGR, misma que no puede avanzar, igual que la de $60 millones que interpuso el abogado Jaime García Chávez, porque Duarte goza de fuero constitucional que le otorga inmunidad judicial, a menos de que quede desaforado, cosa por demás imposible, por el férreo control que Duarte tiene sobre el Congreso local.

Así, volviendo al caso de Moreira, vemos que la justicia mexicana, el Estado de Derecho en México en estos casos no funciona. Gobiernos extranjeros son los que nos hacen justicia a los mexicanos. Esta situación es sumamente vergonzosa, más aún que no provoca manifestaciones en las calles. La explicación que se nos da de ello es, “porque así funciona el “Sistema Político Mexicano” y todos nos quedamos callados.

¿Qué podemos hacer para que esto cambie? La respuesta es simple, sacar al PRI del gobierno, y sacar a los demás partidos que postulan a personas corruptas a los puestos de elección popular. Creo que el PAN ha sufrido con creces esta consecuencia; sin embargo el PRI no la sufre, no porque la ciudadanía lo apoye, sino que se ha venido dando el fenómeno de la decepción ciudadana al grado de que se ha inhibido la participación en los comicios. Al haber abstención en el voto o voto nulo, se da el fenómeno

del fortalecimiento del voto duro del PRI, que prácticamente ya se maneja a base de nómina. No es que los ciudadanos estén convencidos del PRI, aunque no dudo de que los haya, pero principalmente los que votan por el PRI, lo hacen para no perder su trabajo o su apoyo social, o para tener la oportunidad de que se les coloque en posiciones de control político, o por simple pago en efectivo el día de la elección.

Teniendo al PRI gobernando a la mayor parte del país nos lleva a tener a ese “Sistema Político Mexicano”, en donde no hay consecuencias mayores de la violación de la ley, aunque haya algunos casos emblemáticos como el del ex-gobernador de Tabasco Granier, que más bien existen para fortalecer al sistema de impunidad.

Al tener ese sistema rigiéndonos no saldremos jamás de la pobreza, de ser un país “en vías de desarrollo”, porque es requisito esencial para salir de esa situación que haya reglas claras del juego, que si se violan haya consecuencias que sean severas, rápidas e inhibidoras de conductas antisociales.

Por todo esto, los mexicanos debemos de tomar varias firmes determinaciones:

1. No dejar de participar en política, sea o no sea en partidos o en forma independiente.

2. No dejar de votar o anular nuestro voto.

3. No votar por el PRI, que nos garantiza impunidad, desorden, falta de estado de derecho, pobreza, marginación y manipulación política.

4. No dejar que la oposición se disperse en múltiples candidatos de partidos o independientes, impulsar que se firmen acuerdos de unidad entre los participantes en contiendas electorales, en que se paquete claramente que los candidatos que no vayan a ganar se bajen de la contienda, y los que no cumplan, se les considere como parte del PRI y se les de ese tratamiento.

No dejar de estar cerca del gobierno y del actuar gubernamental, dejar a los gobernantes solos, es como dejar a un niño solo con una pistola cargada.

Los consejos y recomendaciones que doy son esenciales para romper con este marasmo que no se logró desterrar de México con el advenimiento de las elecciones libres.

Debemos de considerar, que en este siglo, más que nunca, tenemos los instrumentos políticos para que los ciudadanos cambiemos al Sistema Político Mexicano. Hagámoslo ahora, antes de que sea demasiado tarde.