Última Instancia: La Imperiosa Necesidad de Unir a la Oposición

Ya lo he mencionado en columnas anteriores, ante el nuevo entorno de competencia política existente, después del advenimiento de las candidaturas independientes (aunque insisto en que en Chihuahua veo difícil que fructifiquen con tanto candado impuesto), y la compra que ha hecho el PRI de mini-partidos como el Verde y Nueva Alianza, el PRI continuará en caballo de hacienda ganando elecciones, mientras la oposición no se unifique para sacar a una sola candidatura que se oponga al partido hegemónico por antonomasia, y claro está, los abstencionistas salgan a votar.

Esto se debe de dar de una forma gradual, permitiendo que los procesos internos en los partidos políticos y las propuestas de candidaturas independientes que logren su registro, se desarrollen en las campañas constitucionales, abiertas a los ciudadanos. Aún así, se pueden dar fenómenos de candidaturas independientes “Caballo de Troya”, en donde personas empleadas por el PRI se lancen por esa vía, únicamente para dividir a la oposición. Eso sucedió en el Distrito 3 de Chihuahua, en donde no importó que perdiera el PRI contra el PAN por más de 12 puntos porcentuales, y aún con esa ventaja, la candidata del PAN perdió la elección por menos de 50 votos, cuando el supuesto independiente obtuvo poco más de 1,500 votos y el Verde, con sus triquiñuelas obtuvo más de 6,000 votos.

En muchos estados del país se presenta esta amenaza, complicada más por los intereses perversos existentes en muchos partidos de oposición dominados por múltiples mafias que se han enquistado en los mismos, inclusive con el apoyo de los propios regímenes que se encuentran en el poder, haciendo más difícil la unificación de la oposición.

Creo difícil que el fenómeno de “El Bronco” se pueda replicar con facilidad en muchos lugares del país, por lo que los políticos, inclusive los

independientes que son genuinos, que también son políticos ya que participan activamente en la política (verdad de Perogrullo), deben actuar con mucha estrategia y no dejarse llevar por el canto de las sirenas de que los independientes son la panacea de la democracia y por el solo hecho de serlo tienen garantizado el triunfo electoral.

Pensar así, podría llevarnos a un caos en la democracia, en donde intereses oligárquicos pudieren apoderarse de muchas posiciones de poder, o intereses, inclusive del crimen organizado, pudieren hacerlo, deteriorándose el sistema de partidos políticos que mantienen a las sociedades democráticas cohesionadas y con un orden de identidad ideológica.

Este escenario nos puede llevar a quebrantamientos graves del orden social. Para evitar esto, es necesario hacer un gran llamado a las mujeres y hombres de buena fe, que los hay muchos en México, pertenezcan o no sean parte de los partidos políticos, para realizar mesas de diálogo, que generen grandes consensos para dirigirnos hacia el país que todos queremos, que identifiquen claramente los objetivos y establezcan planes para combatir los regímenes que no queremos, para expulsar a los que no llevan a cabo los ideales que buscamos, a través de procesos electorales con candidaturas coordinadas, que identifiquen a los candidatos independientes Caballos de Troya, y a los partidos comparsa.

Con esto podemos ir conformando, poco a poco, el país que deseamos y podremos lograr que la ley se cumpla, principalmente por el propio gobierno. Que las administraciones gubernamentales se concentren en lo esencial, que es brindarnos un entorno de seguridad y justicia. Que el gobierno actúe con apertura total, de forma coordinada con la ciudadanía, a través de la transparencia y los métodos de comunicación que nos brinda la tecnología de la información, que haga la interacción cotidiana del ciudadano con su gobierno una regla, que devenga en una auténtica rendición de cuentas. Que los presupuestos de egresos sean abiertos a discusión con los ciudadanos y se enfoquen a las labores esenciales de gobierno, generados por un sistema fiscal justo y promotor de inversión, dejando la mayor cantidad de dinero en las bolsas de los ciudadanos, para

permitirles su desarrollo libre a través de un entorno de orden, paz, y oportunidades de desarrollo.

No podemos permitir dejarnos llevar por la víscera e irnos todos en la oposición por vías separadas que no tengan nunca un encuentro, ya que así generaremos la continuación del rechazo ciudadano que impulsa el abstencionismo, que es el objetivo de los regímenes autoritarios para ganar los comicios con su voto duro basado en su nómina, generada con el dinero de nuestros impuestos. De esta forma, seguiremos eligiendo a nuestros propios verdugos.