La ideología pervertida en que vivimos (Primera Parte)

El segundo documental de Sofía Fiennes con el filosofo Slavoj Zizek (Zeitgeist Films, 2013) comienza comparando a la ideología con un bote de basura del cual no podemos escapar. La ideología, explica Zizek, no es sólo la realidad que nos encarcela, sino es la que también controla nuestros sueños de escaparla. En otras palabras, la idea de escapar de nuestra ideología es parte la ideología misma. La intención de terroristas que quieren destruir nuestra forma de vida es contemplada por nuestra forma de vida y de la misma forma utiliza un comercial, utiliza a un ataque terrorista. Pero volveré a este punto eventualmente.

Para explicar las diferentes ramas filosóficas en las que vivimos, Slavoj Zizek pone de ejemploa a las películas comerciales de Hollywood. “They Live” (1988) es un ejemplo de la izquierda en nuestra sociedad. En ella, un trabajador se encuentra con unos lentes obscuros que cuando se los pone, funcionan como una crítica ideológica. Sin los lentes ve un anuncio que vende un viaje de vacaciones a una playa, y con los lentes, observa, en blanco y negro, el mensaje subliminal de “sexo y procrea a la especie” (traducción propia).

Zizek, explica que se predica que vivimos en una era postideología, pero que la realidad es otra. Somos esclavos de una sociedad donde hacemos los que nos dicen no por miedo, o por temor, o por un rígido sentido del deber, sino el control es cuando creemos porque nos dicen que seamos “nosotros mismos”, “que somos únicos”, que busquemos “nuestro propio placer” y que “vivamos una vida completa”. Todas estas ideas de escape no son más que ideas que en verdad nos atrapan.

Pero cuando practicamos ver con los lentes de la ideología hemos las cadenas escondidas que sustentan la aparente “libertad.” Quizá este es el poder verdadero de una ideología que vive en el mundo entero. Es una forma de pensar que nos gusta, y que creemos necesitar. Es una forma de pensar que es placentera y sin problemas y cambiarla resultaría muy doloroso. No nos gusta cambiar, queremos las cosas como son, y mucho menos nos gustaría que la ilusión en la que vivimos cambiara. Esta es la paradoja que tenemos que aceptar. Si queremos cambiar, la libertad es dolorosa.

Me atrevo a usar el ejemplo de la película “El Despertar de la Fuerza.” Si continua el éxito que ha tenido desde su estreno, estamos hablando de que podría llegar a ganar más de 700 millones de dólares en Estados Unidos solamente. Se pronostica que llegará a ganar hasta 2 mil millones de dólares en el mundo. Pero el éxito no solamente ha sido económico, los críticos de cine la han aceptado favorablemente. Sin embargo, cuando la fui a ver, salí decepcionado. Es una película que no aporta nada nuevo, y salí con la duda de que era lo que había visto.

No podía creer que una película que es una copia de las primeras tres películas gustara tanto. Es la misma historia con diferentes personajes, tiene el mismo contexto

cultural de hace treinta años, y no se trata de un avance tecnológico como las seis primeras. Sólo se trata de una forma de escapar de nuestra realidad por una hora y media.

Entonces, ¿a que se debe el éxito? Hablando con amigos y conocidos, no solamente la defienden, pero verdaderamente les gustó. Claro que no falta alguno, como yo, que no lo puede creer cómo es que a los demás les gusta, pero su éxito demuestra cómo estamos unidos en este planeta ideológicamente hablando.

(Continuará)