Sarcasmos

¿No es curioso cómo la mayoría de la población se considera “arriba del promedio” en cualquier renglón que le preguntes (ingresos, IQ, altura, etcétera)? / En política, los amigos son de mentiras y los enemigos son de verdad. / Revistas pornográficas son las que se leen con una sola mano.

TEMPLE GRANDIN

Otra mujer admirable y poco (re)conocida es la autista (Asperger) Temple Grandin (68), zoóloga gringa, etóloga y profesora de la Universidad estatal de Colorado y diseñadora de mataderos “compasivos”. Me acaba de remachar el Gerardo su queja de siempre: “El sufrimiento previo y la atroz muerte de cerdos, reses y gallinas en los mataderos, con la descarga de toxinas por su miedo lo cual contamina su carne, es un motivo para que algunos decidamos ser vegetarianos”.

El tema me provoca escozor desde que leí el clásico del argentino Esteban Echeverría El Matadero (1840), considerado como el primer cuento que combina el lenguaje y las ideas del romanticismo europeo con un contenido latinoamericano e inauguró el conflicto entre civilización y barbarie.

Tomo algunos datos de Wikipedia: “Temple se doctoró en Ciencia Animal en la Universidad de Illinois. Actualmente es profesora de comportamiento animal en la Universidad de Colorado. Es autora de libros como Thinking in Pictures e Interpretar a los Animales. Es una gran defensora del bienestar de los animales, sobre todo de los animales explotados por la industria ganadera. Ha reformado mataderos y ranchos en todo Estados Unidos en defensa de una vida y una muerte significativamente menos dolorosa. Considera que las medidas bienestaristas contribuyen a que la industria de la explotación animal funcione de un modo “seguro, eficiente y rentable”.

Debido a su condición de autismo, Temple considera que el pensamiento de una

persona con esta condición es una especie de apeadero entre el pensamiento animal y el humano. Esto la ha llevado a realizar experimentación y a profundizar no sólo en la etología (el estudio del comportamiento animal no humano) sino también en la neuro-psicología.

A los 16 años fue a pasar unos días a la granja de ganado de un tío. Allí se fijó en una máquina que se usaba para tranquilizar al ganado cuando venía el veterinario a explorarlos: dos placas metálicas que comprimían a las reses por los lados. La presión suave parecía relajarlas. Entonces pensó en hacer un artilugio semejante para ella: una máquina de dar abrazos. Lo que le proporcionaría el estímulo táctil que tanto necesitaba, pero que no podía obtener porque no soportaba el contacto físico con las personas.

Poco después entró en una escuela especial para niños con problemas emocionales, y sus profesores la animaron a que construyera la máquina. La máquina permitiría a la persona que la usara controlar la duración y la intensidad del “abrazo” mecánico. También se convirtió en parte de su propia terapia. La ayudaba a relajarse y le sirvió para empezar a sentir cierta empatía hacia los demás. Hoy hay clínicas para tratamiento de niños autistas que utilizan la máquina inventada por Temple.

Decidió estudiar psicología y especializarse en comportamiento animal dada su estrecha relación con los animales. En la adolescencia, parte de la terapia pasaba por montar y cuidar a caballos. Pronto descubrió que estos también tenían problemas emocionales, lo que la inspiró a dedicar su vida a la mejora del bienestar animal. Temple Grandin es hoy una referencia tanto en bienestar animal como entre la comunidad autista.

El neuropsiquiatra Oliver Sacks dedicó un capítulo en Un Antropólogo en Marte a la Vida de Temple. Su libro fue la primera narración sobre el autismo contada desde dentro. Hasta entonces, tanto médicos como familiares de personas con autismo habían pensado que dentro del pensamiento de una persona con autismo no había nada. La autobiografía de Temple, publicada en 1986, asombró al

mundo. En 2010, HBO estrenó una película biográfica basada en ella”. Hay muchos videos en YouTube. Por ejemplo “La mujer que piensa como una vaca” https://www.youtube.com/watch?v=TWBo886FuQo