Arte y Escuela (El Fracaso del talento) Segunda Parte

April 7, 2016

Si un maestro cree que el talento es la base de la educación artística, entonces pone en peligro el futuro de los estudiantes puesto que su observación se basa en la idea de lo que es “bueno” y “malo” en el presente, negando al futuro. De igual manera, si la base de la educación es sólo el marco histórico, social, o político del arte, se niega la virtud personal y se asesina al talento.

No me refiero a un sistema pedagógico en sí, sino al enfoque que se le da a la instrucción. El rol del educador es complejo cuando se habla de una clase de arte. Las metodologías utilizadas se basan en la pregunta de cómo lograr los objetivos del estado, de la escuela, y del maestro o maestra. La reflexión sobre lo que enseñamos y lo que no, pasa a un segundo plano. Existe un peligro cuando la producción es el único objetivo al enseñar.

Es necesario examinar el resultado de las dos posturas: talento vs. técnica.

Durante los setentas, Alejandro Jodorowsky apostó todo al talento. En la búsqueda de artistas (los llamó guerreros espirituales) para su película, intentó algo nuevo: una película de ciencia ficción: Dune. Basada en la novela de Frank Herbert, se trataba de un proyecto fílmico de casi 15 horas de duración. Recordemos que la ciencia ficción era considerada una perdida de tiempo antes de los ochentas y que hasta ese momento no se había inventado el “blockbuster”.

Con mas de 10 millones de dólares invertidos, la película nunca se materializó. De ese proyecto sólo quedan libros gruesos que fueron publicados para “vender” la película a los estudios. Se trata de un trabajo increíblemente sofisticado y lleno de pasión.

Dan O’Bannon, Moebius, Orson Wells, Mick Jagger, Salvador Dalí, Pink Floyd, solo por nombrar algunos, estaban involucrados en la producción. Después de dos años y medio de trabajo, Jodorowsky se vio forzado a abandonar el proyecto.

La razón de tal fracaso radica, creo yo, en la introducción del documental que el mismo Jodoroswky hace:

 

“¿Cual es el objetivo de la vida? Es la de formarnos un espíritu. Para mi el film es un arte, más que una industria. Y es esencial para el espíritu humano, que como los libros, y las poesía, y las pinturas, el cine lo tenga (…) Mi ambición con Dune fue tremenda, y entonces lo que yo quise crear era un profeta, para cambiar la mente joven del todo el mundo. Seria la venida de Dios, no quería hacer una película, quería hacer algo más grande, sagrado, libre, con una nueva perspectiva, porque sentía que estaba en una prisión, mi ego, mi intelecto(…)”

 

Se trata del “espíritu” sobre la “materia.” Se trata de un proyecto basado en la intuición más que en la técnica. Se trata de negar la industria y el proceso para “usar” la “esencia” artística de todo humano. Usar “lo que no se ve”.

Jodorowsky afirma que después de hacer más de 100 obras de teatro en México entra al cine sin saber nada de técnica, de lentes, de cámaras y escondido de la unión de

trabajadores del cine filma “Fando y Lis” (1967). Dicha película se veta en México y se convierte en un éxito de media noche. Después del “El Topo” (1970) y bajo la producción del francés Michel Seydoux, su tercera película “La Montaña Sagrada” (1974) se vuelve un éxito en Europa.

Pero al momento de filmar Dune, el talento no es suficiente. Al no saber técnica, al no entender el funcionamiento de la industria cinematográfica, al divorciarse totalmente de la “escuela” del cine, se da cuenta que el talento solo llega hasta cierto punto.

El talento sin técnica, fracasa.

(continuará)

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