Justo

July 1, 2016

Hay una gran historia en el libro de Mateo capitulo 18 versos 23 al 35, que nos habla de una persona que le debía a un magnate una gran cantidad de dinero, esta persona fue a arreglar cuentas, al ver que no podía pagar, el magnate decretó que él y su familia se venderían y con eso pagaría su deuda; el siervo le dijo: “Ten paciencia conmigo y todo te lo pagaré.” 27 Y el señor de aquel siervo tuvo compasión, y lo soltó y le perdonó la deuda.” Al salir el siervo se encontró con alguien que le debía una cantidad pequeña de dinero, “Ten paciencia conmigo y te pagaré”, pero le ahogó e hizo que le metieran en la cárcel hasta que pudiera pagar. Al final se enteró el magnate de lo que hizo y le dijo: “¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?” y mando que pagara lo que debía hasta el ultimo centavo.

Nos lleva a reflexionar que cuando los problemas están encima de nosotros, siempre pedimos misericordia para nuestra vida, pero cuando alguien nos hace el mal a nosotros pedimos siempre justicia. La justicia es buena pero la misericordia es mucho mejor.

Justicia es el área mejor tratada por Satanás porque es una forma legalista de tratar nuestra vida, él es acusador, el fiscal y en realidad, si queremos recibir la justicia que nos merecemos, hay que esperar una eternidad. Ocupamos mucho de nuestro tiempo y energía en nuestras heridas y frustraciones, estamos ocupados en como hacer justicia, la gente que me hirió tiene que pagar por lo que me hicieron, esa imposición nos hace caer del lugar de gracia y misericordia a lo que es justo, pero la buena noticia es que hay un lugar donde Satanás no tiene ese poder y es dentro de la gloria de Dios, donde está el espíritu de misericordia, gracia y amor.

 

En esta vida las personas hieren a personas, los padres a los niños, los niños a los padres, pastores han sido heridos por las personas y pastores hieren a personas; es una ley en la jungla en la que vivimos: el herido hiere. Es entonces que el juicio, la injusticia, las heridas se convierten en patrones de comportamiento por el dolor del rechazo y el abandono que acarreamos en la vida y son recurrentes en nuestras relaciones. Es como un mazo que nos cae en la cabeza y no sabemos por donde llegó el trancazo, y cuando despertamos nos vemos en un lío. No nos damos cuenta de las impurezas en nuestra vida hasta que los problemas que causamos se amontonan y es ahí donde vemos que hay algo que no esta bien.

Yeshua (Jesús) se lleva nuestros pecados peros no nuestras heridas.

Por qué no llegar a un acuerdo con nosotros mismos, perdonar a todos y cada una de las personas que nos hirieron, que abusaron de nosotros, que se burlaron y ridiculizaron nuestro ser, bajemos nuestra demanda de justicia y pago. Depón toda injusticia en tu vida, y deja que la misericordia de Dios por medio de Yeshua llene tu corazón. Primer libro de Pedro capitulo 4 verso 8 dice “ Sobre todo, sed fervientes en vuestro amor los unos por los otros, pues el amor cubre multitud de pecados.”

El Reino de Dios no se trata de normas y regulaciones, ese es el lugar de Satanás, el Reino de Dios es un lugar de gozo, justicia y paz, en el Espíritu Santo.

Es al llegar a ese lugar en donde optamos por perdonar, muchos dicen: No puedo, eso quiere decir: No quiero.

 

Es importante entender que el perdón no es una acción para liberar a las personas que te rodean, sino para liberarse uno mismo de la esclavitud por la falta de perdón, que es una cárcel. Dios esta llamando al arrepentimiento, al perdón de personas, familias, congregaciones, ciudades y naciones, para cambiar el dolor de la tristeza en sanidad que comienza del interior de uno mismo.

Arrepentimiento abrirá los lugares Celestiales; cuando la gente encuentre esa victoria en la misericordia del perdón, en contra del juicio a los otros, y estar dispuestos a cumplir el mandamiento de Yeshua que dice: perdonar unos a los otros, dense gracia los unos a los otros y ámense los unos a los otros.

En el libro de proverbios capitulo 18 dice que la vida y la muerte están en el poder de la lengua, la mayoría del tiempo nuestra lengua esta fuera de control difundiendo veneno y esas palabras penetran al centro del corazón de la persona. Toma mucho tiempo reparar el daño que se ha hecho y es aquí donde Dios lo puede hacer todo.

En mis oraciones le pido a Dios que ponga una guarda en mi lengua, sobre mis pensamientos, para evitar las ofensas a otros.

 

Les dejo con este versículo que es parte de la oración que Yeshua nos ha enseñado en la Biblia y dice: “Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores, Porque si perdonáis a los hombres sus transgresiones, también vuestro Padre celestial os perdonará a vosotros.” (Mateo 6)

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