El Perdón de Peña

July 29, 2016

Ha causado realmente sorpresa que el Presidente Peña Nieto haya pedido perdón por el escándalo de la Casa Blanca. Realmente es un hecho inaudito que un Presidente de la República en México pida perdón por algo. Sin embargo, no es el primer perdón, que yo sepa, hecho por un Presidente en México. Aún recuerdo el perdón de López Portillo, en ese discurso memorable, en su último informe de gobierno, en el ocaso de su gobierno, después de que sus frivolidades habían dejado al país literalmente quebrado, pidió perdón a los pobres.

Pero ahora, Peña Nieto pide perdón no en el último año de su gobierno, sino faltando un poco más de dos años para su conclusión. Sin embargo, esto no es lo especial del caso, lo inaudito es que pida perdón por una falla de su conducta, aunque parecida a la de López Portillo, la falla de Peña es por una conducta específica claramente in-ética o inmoral, aunque dice que no fue una conducta ilegal.

El asunto es por el caso de la llamada “Casa Blanca”, una fastuosa mansión en la mejor área de la Ciudad de México que fue adquirida por su esposa Angélica Rivera, a un precio especial y en condiciones inigualables, pero supuestamente con dinero recibido sospechosamente por Televisa, la mayor promotora de la imagen de Peña, que lo hace llegar a la Presidencia de la República, dándole a Angélica un inusitado “bono de salida”, de su contrato con la televisora.

Analizando dicho perdón, lo interesante del caso, es que se da después de la más estrepitosa derrota electoral del PRI, después de la que tuvo cuando perdió la Presidencia de la República.

Veamos la secuencia de los acontecimientos:

1. Peña es promovido en su imagen por Televisa, prácticamente apareciendo todos los días en la televisión mientras fue el Gobernador del Estado de México.

1. Peña es apoyado por todos los gobernadores del PRI.

2. Peña gana la Presidencia con 38% de votos.

3. Peña promueve las reformas estructurales y se difunde internacionalmente como “El Salvador de México”.

4. Se descompone la seguridad del país, después de que Peña saca al ejército de las calles.

5. Se viene el escándalo de la Casa Blanca.

6. Se dan los casos de los desaparecidos en Iguala, provenientes de Ayotzinapa y las ejecuciones del ejército en Tlatlaya.

7. Acontecen las resistencias, muy mal manejadas por el gobierno, a la reforma educativa, producto de una pésima implementación de la misma.

8. El gobierno incurre en una reforma fiscal que estanca a la economía, se endeuda, generando un gran déficit, provocando devaluación.

9. Los gobernadores del PRI abusan sin control enormemente de su poder, se ven inmersos en actos escandalosos de corrupción y de gran endeudamiento.

10. La reforma energética no rinde los frutos anunciados, sino que el gobierno aumenta el precio de los combustibles.

11. El gobierno aplica escandalosamente políticas de control corporativo de la población con ingresos más bajos, y gasta enormes cantidades de dinero en supuestos programas sociales con una visión meramente electoral.

12. Hay desencuentros con la ONU relacionados con la conducción del gobierno en la política de derechos humanos, por los casos reportados de tortura, los desaparecidos en Iguala y las ejecuciones de Tlatlaya.

13. Se generan tensiones con la iniciativa privada por las resistencias a la aplicación de la Ley 3 de 3.

14. Muchas otras fallas en la conducción política y económica del país.

Todos estos acontecimientos han generado lo que el propio Peña ha llamado como “mal humor social”. El mismo causó la gran derrota del PRI en las pasadas elecciones, dando como resultado la pérdida de 7 gubernaturas y la muy posible pérdida del PRI de las elecciones presidenciales del 2018.

Las reacciones del sistema no esperaron, se dio:

1. La renuncia de Beltrones a la Presidencia del PRI.

2. El veto de Peña a la Ley 3 de 3, que como retaliación del PRI a los osados miembros de la IP, que impuso esa obligación a ellos quitándosela a los políticos.

3. La designación de Enrique Ochoa, como Presidente del PRI, un político ajeno al partido, que pide que no terminen los gobernadores del PRI que pretenden sabotear el procesos sucesorio de sus gobiernos.

4. El Perdón de Peña.

En efecto, lo interesante de este perdón es que es una clara reacción a la debilidad de Peña, cosa inaudita de reconocimiento en un gobierno emanado del PRI.

Pero debemos reconocer ante todo, que esto es resultado de la resolución del pueblo de rechazar contundentemente al PRI y a sus gobiernos.

Mi conclusión es que el PRI debe de desaparecer como partido para bien de México, ya que fue creado en el Siglo XX para pacificar el país, después de la lucha armada de la revolución, y para beneficio de los integrantes de la llamada “Familia Revolucionaria”, integrada por los herederos de los caudillos de la misma.

Ahora necesitamos partidos para beneficio del pueblo y no para repartición de cuotas de poder.

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