Sarcasmos

August 6, 2016

“Está en la naturaleza del imperialismo que los ciudadanos del imperio sean los últimos en conocer (o en que les importen) las circunstancias imperantes en las colonias”. Bertrand Russell.

 

BILL CLINTON Y CARLOS HANK

 

Doug Casey es un personaje peculiar: muy inteligente, agudo, directo, crudo en extremo, audaz, inversionista billonario, partidario de la escuela austriaca de economía y por ende libertario (se define como anarcocapitalista), considera inevitable la quiebra de EU, viajero frecuente por todo el mundo (ha visitado 175 países y vivido en 12); actualmente pasa la mayor parte de su tiempo en un desarrollo para megarricos que tiene en el campo argentino: La Estancia de Cafayate. Reproduzco su descripción nomás para darte un quemón y no con intenciones publicitarias, pues yo se que a ti y a mí estas amenidades mediocres no satisfacen nuestros gustos exigentes: “Los dueños son de 33 nacionalidades. La propiedad está completamente libre de deudas. La mayoría de lotes ya están vendidos. Toda la infraestructura primaria está terminada. El viñedo ocupa 70 hectáreas y produce jugo suficiente para fabricar 200 mil botellas de vino al año. El campo de golf de 18 hoyos está listado entre los 10 mejores del país, lo cual no es poco considerando que es nuevo y Argentina tiene más campos de golf que el resto de Sudamérica en conjunto. El club atlético y SPA es de lejos el mejor en Argentina y uno de los mejores en Sudamérica. El hotel de 5 estrellas Grace Cafayate Hotel and Villas, ofrece un restaurante gourmet ahí mismo dentro de la propiedad. Por supuesto tiene canchas de tenis, bochas, squash, albercas de resistencia bajo techo y amplias instalaciones para equitación (incluyendo un sendero de 17 kilómetros dentro de la propiedad, caballerizas, campo para jugar polo, un magnífico clubhouse con excelente comida, etc). Y todo esto a pocos minutos del pueblo más bello de Argentina”. Aquí unas fotos por si quieres asomarte:

 

https://www.google.com.mx/search?q=cafayate+argentina+casey&espv=2&biw=1216&bih=1247&tbm=isch&tbo=u&source=univ&sa=X&ved=0ahUKEwjaub-BvJvOAhXhzIMKHWmyBZAQsAQIPg&dpr=1

 

Bueno, ya que dejé claro qué tipo de cucaracha es Casey, lo cito: “Bill Clinton fue mi compañero de generación en la universidad de Georgetown. ¿Cuál es mi opinión de él? Creo que es una de las personas más encantadoras que puedas conocer jamás. Si estás hablando con él, aunque el salón esté lleno de gente tratando de llamar su atención, cuando él te mira y te habla, te hace sentir como la única persona presente. Es así de bueno. Tiene un enorme arsenal de habilidades interpersonales. Lo conocí cuando él iba de puerta en puerta haciendo campaña para ser el presidente de nuestra generación. Nunca estuve en el mismo salón que él ni tuve mucha relación con él. Después de la universidad sólo lo he visto una vez, cuando celebró en la Casa Blanca el 25 aniversario de nuestra graduación. Éramos una 400 personas en el salón. Cuando yo lo saludé él ni siquiera vio mi gafete y me dijo desde lejos: “¡Hola, Doug, es bueno verte!” como si nada. Me dejó asombrado. Es un súper profesional”. Acá en México también tuvimos un

político alto, memorioso, seductor, pragmático, elegante, salido de la pobreza y que se hizo tan rico como Clinton: Carlos Hank González (1927-2001). Charlé con él varias veces. A mí me intriga por qué seres humanos con tantísimos talentos naturales terminan por limitarse tanto que se dedican solamente a la pasión secundaria de acumular (poder, fama, sexo, dinero). Nuestra sociedad debe de estar muy enferma para que los incentivos que ofrece vayan mayoritariamente por ese estrecho y opaco sendero.

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