El Huérfano

En el mundo de hoy los medios de comunicación son los emperadores de nuestra ideología. El cine es el rey de la narrativa, la televisión de las noticias, y las apps de nuestras diversiones. En muy pocas ocasiones se discute lo que parece ser un fantasma del pasado: el libro.

No me refiero a los libros de texto, o a los comics. Ni siquiera a los periódicos o revistas semanales. Me refiero exclusivamente al libro literario. Ya es común que la sección de literatura sea cada vez más pequeña en las bibliotecas o librerías mientras que la sección de películas, revistas, y video juegos parece interminable. El valor de libro ha disminuido como el ajedrez ante los juegos de cartas de fantasía y el Pokemon Go.

La situación, aunque alarmante, no ha surtido efecto entre las casas publicitaritas. Inclusive, se habla del 20/80. Esto es, el 20% de los libros publicados que llegan a ser un éxito, pagan por el resto de los 80% que no se venden. Este sistema ha creado un mercado donde los editores se pueden dar el lujo de imprimir historias que tal vez no sean consideradas “éxitos” pero que sí son percibidas como “importantes”.

“El Huérfano” de Adam Johnson, es uno de esos libros que aunque logró éxito económico, no se hubiera publicado si las casas editoras no tuvieran la oportunidad de creer en el individualismo como el más grande de los tesoros humanos. El libro, ganador del premio Pulitzer en el 2013, es una novela épica con una maestría literaria difícil de igualar.

La mayoría del cine, por ejemplo, sigue un patrón lineal y fácilmente reconocible. Al igual que el teatro, cada escena se encaja en la tensión entre los personajes centrales que hace que el conflicto avance en la historia. Pero el libro no tiene que seguir estas reglas.

Para cuando uno le primeras paginas del “Huérfano” hemos recorrido la mayoría de la vida de Pak Jun Do. Se trata de un personaje principal que vive en Corea del Norte. Ha trabajado en las minas, ha trabajado como secuestrador, y para la página 100 ya se ha convertido en un héroe nacional. La segunda parte del libro tiene varias voces, varias narrativas y es simplemente, excepcional.

Una película no le haría justicia. Se trata de una Corea del Norte lejos de las noticas, donde la gente sobrevive como puede, bajo una dictadura extrema de “Kim Jon il”. Estados Unidos, Corea del Sur, y Japón son considerados como los enemigos del Estado. Bajo estas aterradoras realidades Johnson nos muestra lo precario de la vida, la importancia de la fe, la dificultad de conectarse a otros seres humanos emocionalmente y el espíritu de supervivencia que nos lleva a hacer lo inimaginable. Se trata de un realismo mágico, un espejo que refleja lo ridículo de nuestras preocupaciones occidentales.

En Corea del Norte, el dictador ha dejado morir a miles de personas mientras se dedica a tener un arsenal nuclear. Es un lugar donde se asesina a los que intentan escapar y donde las mujeres no tienen voz ni voto. En una de las escenas donde Jun Do es torturado, penetramos sus pensamientos mientras se recuerda a él mismo una y otra vez que para sobrevivir se tienen que olvidar el dolor corporal. En las prisiones de Corea del Norte, se dedican a quitar lo que nos hace humanos: nuestra identidad.

El libro, como la vida de nuestro protagonista, es una experiencia personal, exclusiva, y sobre todo espiritual. “El Huérfano” es una advertencia de lo que puede suceder en un mundo donde se valora más a la nación que al individuo.