Anatomía de un Capitulo “El Huérfano”

August 27, 2016

Es costumbre decir que un libro es bueno porque ha sobrevivido el “paso del tiempo”. Por la sola razón que es un libro antiguo, o que ha sido editado miles de veces, o sólo por ser el más encargado en las universidades, se le considera un clásico. De la misma manera, un libro malo es fácil de descalificar: La trama es confusa, el manejo del idioma es pobre, sus personajes son incongruentes, y el final, nos deja un mal sabor de boca. Pero decir que un libro relativamente nuevo es excepcional…eso es complicado.

Se dice que una película tiene una o dos escenas buenas, que una colección de discos cuentan con una o dos canciones extraordinarias, y que un argumento cuenta con uno o dos “buenos puntos”. Siguiendo esta lógica, tomare un capítulo de “El Huérfano” (Random House, 2012) del autor Adam Johnson, para defender su excelencia literaria.

El libro empieza con un anuncio por bocina sobre los grandes logros de líder Jim Kim Jong-il en la “República Popular Democrática de Corea” y le sigue una serie de episodios sobre Jun Don, el personaje principal a quien seguimos desde su extrema pobreza durante su niñez dentro un orfanatorio, hasta su reconocimiento como héroe nacional.

El capítulo al que me refiero empieza cuando Jun Do es llevado a un aeropuerto y se le avisa que va a viajar al estado de Texas. Sus acompañantes son altos funcionarios del gobierno y la razón por la que lo llevan es para de evitar que los barcos norteamericanos aborden los barcos de Corea del Sur. Jun Do nunca ha viajado en avión ni ha salido del país y el Dr. Song, quien esta a cargo del viaje le explica:

“Dos cosas sobre los americanos (…) primero, sus mentes son rápidas y les gustan los acertijos (…) segundo, tienen que tener superioridad moral. No saben negociar si no se sienten superiores. Siempre hablar de los derechos humanos, las libertades personales y cosas por el estilo” (p.122 -traducción libre)

Dicha explicación es necesaria puesto que al momento de las pláticas con los americanos, los coreanos les van a ofrecer carne de tigre, un animal en la lista de extinción, para comer. De esta manera, las conversaciones harán que los gringos se sientan superiores moralmente y llenos de curiosidad (aunque en verdad se trata solamente de carne de vaca). Vemos como Johnson utiliza a los personajes coreanos para criticar muy acertadamente a la sociedad anglosajona.

Los coreanos también explican cómo deben sonreír continuamente ante los gringos y de cómo tener cuidado cuando se habla de los perros, ya que son venerados en su cultura, pues les tienen médicos particulares y les compran hasta ropa.

Una vez en Texas, las conversaciones están llenas de destellos cómicos donde los americanos están orgullosos de que casi el 40% de la población vota en las elecciones mientras que en Corea participan el 99% de los habitantes.

Pero quizá el dialogo más importante de la novela es la advertencia del Dr. Song a Jun Do:

“De donde somos (…) las historias son la realidad. Si un agricultor es declarado como un virtuoso músico por el estado, todo mundo más le vale que le empiece a llamar ‘maestro’. Y en secreto, más le vale que empiece a tomar clases de piano. Para nosotros, la historia es más importante que el ser humano. Y si existe un conflicto entre la historia y el hombre, es el hombre el que tiene que cambiar

(…)Pero en América, las historias de la gente cambian a cada momento. en América es el hombre el que importa.” (p.122 Traducción libre).

Es este comentario, y su exploración, es la que hace a la novela clave para los momentos políticos y culturales que estamos viviendo.

(continuará)

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