Sarcasmos

September 23, 2016

Es mejor tener cuestiones que no pueden ser respondidas, que respuestas que no pueden ser cuestionadas. / El mundo es de los aventados: Juan Escutia.

 

HURACANES Y TIFONES

 

Los huracanes se dan en el océano Atlántico; los tifones, en el Pacífico y en el Índico, y suelen ser todavía más violentos. Ambos giran en dirección de las manecillas del reloj en el hemisferio sur, y en la dirección contraria en el hemisferio norte. En mi infancia mahatleca no usábamos la palabra “tifón” (para nosotros esta palabra era propia de los vendavales filipinos tipo el de la película “Tifón” de 1940, con la bella Dorothy Lamour, 1914-1996) sino “ciclón”. En las planicies gringas, a las formas concentradas de esos vientos desatados les llaman “tornados”, y si se producen sobre aguas marinas o dulces, “trombas”.

 

BANCOS CENTRALES

 

Lo dijo Lenin: “La mejor manera de corromper el sistema capitalista es corromper su moneda” y “El establecimiento de un banco central constituye el 90% de los cambios necesarios para comunizar a un país”. ¿Y qué caracteriza a nuestro mundo actual? Precisamente esos dos atributos. Uno, el predominio de una red de bancos centrales omnipotentes (todos ellos subordinados al BIS, el banco central de los bancos centrales) que conducen la planeación central de la economía global (rasgo principal del sistema comunista, no del capitalismo de libre mercado). Y dos, la proliferación de “dineros” fíat nacionales cada vez más débiles, deleznables, frágiles. ¡Y esas monedas corruptas son creadas, manejadas e infladas justamente por esa red de bancos centrales! Esto está tan claro que se necesita tener un doctorado en economía para no poder verlo.

 

FOUCHÉ Y STALIN

 

Estos dos “genios tenebrosos” de la realpolitik fueron seminaristas; en su adolescencia estudiaron para ser sacerdotes católicos. Y los dos terminaron convertidos en asesinos en serie con un abrumador poder político (la política atrae a los psicópatas como la miel a las moscas). Las atrocidades de Stalin son copiosas y bien conocidas (entre 3 y 60 millones de muertes); de Fouché (quien traicionó a la mayoría de sus cercanos y a todos sus patrones) nada más te cuento ésta. En la Revolución francesa, Fouché quedó a cargo de combatir a los contrarrevolucionarios y lo enviaron a Lyon, donde las cárceles estaba llenas de opositores a la revolución. Fouché no perdió el tiempo. En cuanto llegó hizo que los sacaran a las calles, los hizo atar en grupos y ordenó matarlos a cañonazos porque la guillotina “era demasiado lenta”. Luego Robespierre lo condenó a la guillotina y Fouché le volteó las cosas e hizo que el guillotinado fuera

Robespierre. El Incorruptible. Vaya par de psicópatas, ¿no? Después de una vida de crímenes, ambos murieron en su cama, de muerte “natural”: Stalin, temido por todos; Fouché, olvidado por todos.

 

EL MITO DEL ENEMIGO

 

“Nuestro gobierno nos ha mantenido en un perpetuo estado de miedo, mediante continuas descargas de fervor patriótico estimuladas por la renovada alarma de una grave emergencia nacional. Siempre es el mismo mecanismo: nos amenaza desde adentro un perverso enemigo doméstico o nos amenaza desde afuera una potencia monstruosa que pretende engullirnos. En ambos casos la única solución es entregarnos ciegamente en sus brazos (del Gobierno) y hacer cuanto nos exige”. General Douglas MacArthur (1880-1964), comandante supremo de las fuerzas aliadas del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial, comandante supremo de la ONU en 1957. El papel del enemigo doméstico lo cumplen hoy el narcotráfico y el terrorismo (por eso la War on Drugs y la War on Terrorism) y el de enemigo foráneo Rusia, China, Irán, Irak, Afganistán, Libia, al parecer Filipinas, tal vez Turquía, más los que se acumulen esta semana (como antes lo cumplieron Japón, Alemania, Italia, Panamá, Granada, Cuba, México, España, Libia, Inglaterra).

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