La Ideología Pervertida en que Vivimos (Segunda Parte)

January 14, 2016

El éxito de la nueva película de la Guerra de las Galaxias tiene que ver con la ideología cultural de la nostalgia. A los que les gusta la película es a los que pudieron revivir la experiencia de su juventud. En el contexto social, el film tiene la virtud de servir como escapatoria a una realidad que no queremos ver.

Lo interesante es que el creador de la serie, Lucas, no comparte la misma opinión que las multitudes. Es como si él puede ver los trucos detrás de la magia en lo que ya es el mayor éxito taquillero en la historia de Estados Unidos. En la entrevista con el Charlie Rose (PBS, 2016) Lucas explica que la película original trata de la relación psicológica entre un padre y un hijo. Esta es la base de la primer tercio de películas. El significado religioso, la relación psicológica con la experiencia mística, la idea de que existe algo “más allá” de nosotros mismos (la fuerza que une a todo el universo) es lo que hace la experiencia de ver la película una experiencia excepcional. Aunque acepta que se trata de una película dirigida a los niños, Lucas explica que se trataba de algo “nuevo” que no se pudiera lograr en estos días.

 

Explica:

“en el Mundo que vivimos, en la industria, no se puede perder dinero…se tiene que hacer cierta clase de películas, mientras en Rusia se puede hacer todo, aquí tienes que responder a las presiones económicas. Sólo se pueden hacer ciertas películas el día de hoy. Antes de filmar una escena se comprueba que puede ganar dinero, se hacen estudios comerciales y un grupo de personas deciden si se termina la película o no.” (traducción libre)

 

Como consecuencia, se corre el peligro de no experimentar, de no tratar algo nuevo, de no avanzar el arte cinematográfico. Al director de la nueva cinta, lo tachan de un director “pop” y de cómo usa las herramientas (efectos especiales y demás) para contar una historia, y no a la trama para usar las herramientas disponibles.

Pero la idea del objeto comercial ya ha sido estudiado por Marx. El objeto, como explica el filosofo Slavoj Zizek representa una cualidad invisible. Usando el ejemplo de la Coca-Cola, expone cómo la idea de representar “algo más” de lo que se puede describir con palabras, nos lleva al exceso. Se trata de cómo las experiencias actuales son casi religiosas y como nos obligan a buscar disfrutar de todo lo que hacemos.

Si tenemos sed, lo más directo es tomar agua y ya. Pero las cualidades específicas que nos venden nos hacen tomar una coca helada que no tiene como propósito calmar la sed. Al contrario, la meta es de darnos más sed. No se trata de un deseo por algo, sino de un deseo de desear algo más.

El miedo más fuerte en nuestros tiempos es el de llegar a llenar ese deseo. Por supuesto que no podemos regresar al pasado donde si teníamos sed tomábamos agua y ya, sería imposible. Vivimos en una sociedad donde los objetos tienen propiedades que son percibidas como comodidades, y que esas comodidades son las que nos proporcionan sentido a nuestra vida. Estamos vivos para disfrutar.

Zizek explica cómo los problemas sociales, por ejemplo los disturbios en contra de la sociedad, terminan siempre cayendo en la realidad en que vivimos. Los políticos pueden decir que se necesitan más policías, o más seguridad, o mejores escuelas, e inclusive que los delincuentes busquen a la religión para cambiar. Pero al final, las acciones de los que protestan, y por lo que son tachados de delincuentes, es porque sacan cosas de una tienda sin pagar.

No existe justificación racional para romper y quemar cosas, pero se puede ver que las personas no tienen otra forma de expresar su disgusto más que robando. El Chapo no es un ídolo por asesino, sino porque no tiene que trabajar para tener lo que tiene. La platica del Chapo siempre tiene que ver con dinero. La única aparente “libertad” no lo es porque termina donde empezó: el consumismo.

Esa es la trampa de la ideología en que vivimos.

(continuará)

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