El dramaturgo juarense por antonomasia

El pasado sábado 29 de octubre se llevó a cabo la presentación del Tomo I de la Antología teatral de Edeberto Pilo Galindo (1957). El evento tuvo lugar en el teatro Gracia Pasquel dentro del Centro Cultural Universitario. La Universidad Autónoma de Ciudad Juárez tiene el propósito de publicar la obra completa de este destacado juarense, y ya era hora puesto que Galindo es un escritor consolidado por varias razones: una, su labor de más de 25 años y una producción de alrededor de cincuenta textos lo respaldan; segunda, ha obtenido varios premios nacionales e internacionales.

1987 fue el año que vio el primer texto dramático de Galindo, El Indolente. De sus primeras obras, cuatro marcaron la línea estilística de este autor: El zurdo (1990), Dios en disputa (1991), El señor Peña (1993) y Puente negro (1994). Las cuatro llevadas a escena bajo su propia dirección, con el Taller de Teatro 1939, fundado por él mismo.

En este primer tomo están contenidas trece obras, en 521 páginas. Como siempre sucede en las presentaciones de la UACJ, el libro se vendió ahí más barato; su precio normal, debo decirlo, es de 400 pesos. Por otra parte, se extrañó la asistencia de la prensa, ya sea por una falla de logística, ya por falta de interés de los medios. Únicamente vi ahí a la representante de Muy juarense.

Amores que matan (2000) le valió una mención de honor en el Premio Internacional Tramoya. El premio Chihuahua le fue otorgado por su obra Lomas de Poleo (2002); Luego, fue merecedor del Premio Nacional de Dramaturgia “Emilio Carballido”, otorgado por la UANL 2005, por El Diputado. También ha obtenido el Premio Nacional de Dramaturgia “Víctor Hugo Rascón Banda”, en el 2007 con su obra La furia de los mansos; el mismo premio le fue entregado en el 2008, ahora por Río Ánimas, cosa que obligó a los convocantes a incluir una cláusula en las bases de participación, que prohibía la participación del ganador del año anterior. Después ganó el Premio de Dramaturgia “Juan Ruiz de Alarcón” 2015, por su producción de índole fronteriza, otorgada por el Conaculta, el INBA y la Secretaría de Cultura del Estado de Guerrero. Ha sido merecedor de otros reconocimientos más.

Una cincuentena de personas estuvo presente; poco auditorio para tratarse de nuestro dramaturgo más prolífico. Aunque Ciudad Juárez tiene un ambiente teatral boyante, Pilo, debemos reconocerlo, es un autor importante no sólo en nuestra localidad sino en el país; un autor foráneo de tal calibre llenaría la sala, pero dice el dicho que nadie es profeta en su tierra.

Con la libertad que caracteriza a los creadores, Pilo ha retitulado dos de sus obras: una como Morir con las alas plegadas y la otra Ruega por nosotros; así mismo, renombró a su

grupo de teatro, ahora llamado 1939 Teatro Norte. Y entre sus principales promotores y estudiosos se encuentran Enrique Mijares, la mencionada Susana Báez y Ricardo Vigueras.

Entre los rasgos de su estilo hay dos claramente visibles: su interés por los temas de su entorno –cholos, migrantes, mujeres asesinadas, el secuestro, el crimen por celos, la violencia en la ciudad, niños de la calle, grupos religiosos, homosexualidad–, lo que lo lleva por el camino del realismo; y el otro, su original propuesta estructural –muy clara, por ejemplo, en Amores que matan. Sus relatos empiezan justo en el punto más álgido, para luego, en un orden artificial –como lo llamó Aristóteles– ir presentando escenas que al final el espectador liga en el orden natural de los acontecimientos.

Además, su labor en la escritura también abarca poesía y narrativa. En este último género su cuento “Ese llanto a lo lejos” está incluido en la Narrativa juarense contemporánea (2009). Y una muestra de la primera es su poema titulado “Cáncer”, que apareció en la revista Paso del Río Grande del Norte (Verano del 2011).

Durante la presentación se leyó un fragmento de Río Ánimas, en el que se encuentran quizá las más líricas líneas de la escritura de Galindo, en voz de Élida:

No sé hablar tanto ni tan bonito como usted, pero sépase que algo muy fuerte aquí, dentro, algo que no sé explicar, porque no sé las palabras que se dicen y las que sé no me alcanzan. Si las juntara todas sería nomás un grito… ¡o una carcajada o un abrazo muy fuerte! Si juntara todas las palabras que me sé… ¡y las que no me sé!, a lo mejor sería nomás un beso… o una mirada encajándose en sus ojos como una espina. Pa’ que la distancia no sea tanta y el olvido no me toque; pa’ que la ausencia no sea cierta y la soledad no me mate. Pero si la distancia fuera mucha y el olvido me borrara… ¡pero si la ausencia fuera cierta y la soledad me aplasta y usted vuelve y yo no estuviera! Sépase usted, zutano, sépase usted que manque sea debajo de la tierra, todavía yo… lo estaré esperando.

El dominio que Pilo ha logrado del texto, de los artificios y del lenguaje literario ha ido afinándose. Por supuesto, en ello se nota la madurez de su escritura, el aval de su experiencia y una visión de la literatura cada vez más propia.

Estén pendientes de las presentaciones de este dramaturgo o de sus puestas en escena. Vale la pena estar enterados de lo que sucede en nuestra comunidad.