Los inseguros

March 8, 2017

Varios medios publicaron lo que dijo el abogado Juan José Llanes Gil del Ángel: que miles de empleados del gobierno de Veracruz se quedaron sin seguro de vida desde quién sabe cuándo sin que nadie les dijera nada.

Según el abogado, el gobierno de Javier Duarte (y los funcionarios de Finanzas que tenían que haber vigilado el proceso) descontaba quincenalmente a los empleados las primas del seguro pero no pagaba a las aseguradoras.

Es una noticia triste y trágica no nada más porque las aseguradoras se quedaron calladas después de recibir el último pago de las pólizas sino porque al parecer el gobierno de ahora, como el de antes, no ha pagado los seguros.

Hasta este miércoles no se había escuchado ninguna voz oficial que desmintiera o corrigiera lo que dice el abogado. No se sabe qué pasó, ni qué está pasando ni qué va a pasar con los seguros de vida de miles de empleados de gobierno.

Hasta este miércoles, tampoco ha habido ningún reportero que haga las preguntas que habría que hacer para que se aclare este escándalo que muchos van a atribuir — con razón — al desgobierno de Javier Duarte y la voracidad de los jóvenes funcionarios que iban a cambiar para bien las formas de hacer política en Veracruz.

Tampoco se ha oído — tal vez porque ningún reportero se ha molestado en preguntar — lo que dicen las aseguradoras, que al parecer se quedaron calladas una vez que recibieron el último pago. Cualquiera podría pensar que la responsabilidad de las aseguradoras se terminó cuando dejaron de llegar los fondos...

Pero no: el silencio de las aseguradoras es cómplice. Ninguna ha anunciado que los seguros murieron hace años, cuando los ladrones del gobierno de Javier Duarte dejaron de pagar el dinero que descontaban a los burócratas, como si su obligación moral fuera con los funcionarios que terminaron quedándose con el dinero y no con los asegurados.

Nadie ha cuestionado a los funcionarios de la secretaría de Finanzas que ejercieron la autoridad cuando dejaron de pagarse las primas, nadie ha investigado quiénes eran, aunque no iba a haber ni perdón ni olvido para quienes dañaron la vida de Veracruz y saqueron sus arcas.

El caso es que nadie está en la cárcel por lo que hizo. Nadie ha exhibido a nadie (con la excepción de los testigos que fueron delincuentes y ahora son protegidos), y nadie puede explicar por qué.

Lo importante ahora para otros es ver quién es candidato a qué y por cuál partido, y divagar y especular quién ganará qué puesto en qué ayuntamiento. Y a reproducir boletines más o menos revolcados o a comentar a quién le sonrió el presidente. A esto se ha reducido — en muchos casos — el oficio.

El caso es que todos siguen impunes. Y así van a seguir. Qué vaina.

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