No robarás contra no me den ponganme donde hay.

Tomando café con un grupo de pequeños empresarios en el centro de la Ciudad de México, el tema era sobre corrupción y los rumores sobre la inminente devaluación del peso. Ninguno hacia negocios en el extranjero, pero sabían que una devaluación evapora los frutos del trabajo largamente ganados. Uno de ellos sabía que se devaluaría el peso porque se lo dijo el amigo de un compadre que tenía un primo que trabajaba en Hacienda. Por supuesto que procedía ir a comprar dólares para protegerse, cosa que hicieron. En medio de la plática yo les pregunté:

- ¿Ustedes pagan impuestos?

Se me quedaron viendo molestos y desconcertados porque yo estaba invitado a esa mesa por mi padre y no tenía porque que meter las narices en un tema tan sensible, si se sabe que la gente evade el pago de impuestos por principio.

Mi argumento fue que no pagar impuestos equivalía a robo, lo que no los hacía muy distintos a los políticos. Acepto que me excedí en la comparación, porque la resistencia a pagar impuestos tiene que ver con un acto de autodefensa, de resistencia, y se deriva de la desconfianza ante gobiernos corruptos, porque la gente esta convencida que los políticos le meten la mano a un dinero entregado por los ciudadanos para mejorar las condiciones sociales.

Mi peor experiencia con la corrupción fue cuándo un director general en la Reforma Agraria decidió “ahorrar” enviando al personal en viaje de campo y los obligó a endosarle los cheques con los viáticos. Ese tipo de corrupción es robo puro y duro, otras formas son un poco más sofisticadas y para encontrarlas los políticos son muy creativos.

A todos nos enseñaron cuándo crecíamos que uno de los 10 mandamientos es “No robarás”. ¿Por qué el principio moral, supuestamente sancionado por los dioses, se disipa con aparente facilidad de la conciencia de la mayoría de los políticos y muchos ciudadanos en momentos de apuro? César Duarte le entregó el Estado de Chihuahua a dios, mientras se apropiaba de todo lo que podía. ¿Acaso pensaba que no había contradicción?

Dónde hay gran corrupción es porque participa por igual la capa política y la sociedad en general, para que maten a la vaca alguien tiene que agarrarle la pata.

La corrupción es un sistema de vida. Acompañando a un amigo en Panamá (87) que fue a gestionar su pasaporte, en la puerta se nos acercó un personaje que ofreció expeditar el documento a cambio de una gratificación. En México, me tardé más en encontrar la oficina de licencias que en recibir la licencia de automovilista, por supuesto sin examen de ningún tipo.

¿Qué sucedió para que se rompiera la liga moral?

Sostengo la hipótesis que la corrupción responde a la condición democratica, porque si se rompen los valores políticos fundamentales, es natural que se rompan aquellos valores que median en la relación entre la gente.

Es así que es esperable que la moral se resienta más en los sistemas autoritarios o totalitarios, dónde se pisotean los valores políticos.

Siguiendo la calificación de Transparencia Internacional encontramos que los países menos corruptos son democráticos y algunos cuentan con fuertes sistemas social democratas. Estos son:

1. Dinamarca

2. Nueva Zelandia

3. Finlandia

4. Suecia

5. Suiza

6. Noruega

7. Singapur

8. Países bajos

9. Canadá

10. Alemania

10. Luxemburgo

10. Reino Unido

En los 10 lugares más bajos, encontramos regimenes represivos que son ex colonias, algunos con conflictos armados

166 Iraq

166 Venezuela

168 Guinea-Bissau

169 Afganistán

170 Libia

170 Sudán

170 Yemen

173 Siria

174 Corea del Norte

175 Sudán del sur

176 Somalia

Rusia que salió de una larga dictadura para caer en un regimen autoritario con una mafia muy fuerte se encuentra en el lugar 131.

México que por supuesto no toca mal las rancheras se encuentra en el lugar 123 empatado con

Djibouti

Honduras

Laos

Moldova

Paraguay

Sierra Leona

La hipótesis no se sostiene con dos países dictatoriales: Cuba (60), China (79), que califican muy por arriba de méxico, tal vez porque ahí hay penas muy severas contra la corrupción. Los chinos anuncian la ejecución de políticos corruptos y en Cuba después de la ejecución de políticos relacionados al narcotráfico, hay silencio. El silencio no implica la inexistencia de problemas, porque puede ser que se oculten casos para evitar vergüenzas, o que la dimensión del castigo ha cumplido con su propósito.

La condición moral en el mundo se agrava constantemente, al igual que empeora la condición democrática. Tal vez vayamos hacia una situación dónde la corrupción sea la norma.