Prioridades

El gobierno se ufana en presentar la revaluación del peso como un gran logro económico, lo que no es cierto para todos.

Para la población fronteriza es una ventaja un dólar barato porque les facilita aprovechar ciertas mercancías más baratas y cubrir sus obligaciones en Estados Unidos, especialmente los endeudados en dólares; a los comerciantes en Estados Unidos los debe alegrar porque tendrán mayor flujo de compradores, eso por supuesto, cuándo se aligere el boicot que muchos establecieron debido a las menciones racistas y anti mexicanas de Donald Trump.

No deben estar muy contentos los exportadores mexicanos, que no son muchos, porque sus productos se encarecen, igual deben sentir las maquiladoras que fijan el precio de su mano de obra en dólares, porque reducirán su nivel de ganancia.

El gobierno seguramente encuentra atractivo tener que pagar menos en pesos por la deuda externa; por otro lado un dólar barato tampoco estimula a la inversión extranjera, lo que complica las cuentas nacionales; pero este freno tal vez no debe preocupar porque hace mucho tiempo esa inversión es de capital golondrino, que llega al país a especular y huye cuándo huele que las cosas no van bien, lo que causa desequilibrios.

Muchos encontraran que debido a la fuerte dependencia de nuestra economía del exterior, con un dólar más barato se reduce una fuerza inflacionaria importante, pero se golpea al sistema productor nacional, del que no queda mucho por cierto.

Si las ganancias no son tan claras, ¿por qué el Estado mexicano invierte tantas energías y recursos para evitar el derrumbe del peso?

De bote pronto parece ser menos positivo el que se haya invertido 376 millones de dólares en 3 meses de las reservas extranjeras para estabilizar el peso y no podemos menos que pensar, que posiblemente hubiera sido mejor que en lugar de entregarle esos dólares a los especuladores, se pudieron haber utilizado para amortizar la deuda externa, o invertirlos en proyectos de desarrollo nacional. Cualquier medida parece más razonable que pagar una fortuna para que nos guarden los dólares, o para que se los lleven los que juegan a desestabilizar monedas para hacerse ricos. Llamada de atención sobre la manipulación de datos de Banxico, los datos mostrados pueden ser mayores.

Total para estos neo liberales que sostienen que todo lo debe estabilizar el mercado, debieron haber dejado que el mismo pusiera al peso en su nivel. Pero entonces entra la percepción societaria de que un dólar accesible muestra eficiencia gubernamental, un peso devaluado muestra a un gobierno ineficaz e incompetente. Este tema es especialmente sensible para un gobierno muy mal calificado.

Bien vistas las cosas, Peña Nieto pasará a la historia como un presidente pésimo y muy corrupto, luego entonces, si gastar una fortuna para estabilizar el peso no mejorará su calificación, sería mejor buscar una opción de uso del dinero que le sirva al grueso de la sociedad, pero la prioridad del gobierno parece estar con sus amos de la comunidad financiera internacional. No es gratuito que se llevaran a Carstens al Bank for International Settlements, la instancia que maneja los bancos centrales, así que antes de irse tenía que dar muestras de lealtad.

De Carstens hay que decir que lleva mucho tiempo tratando de irse del país. Intentó el Fondo Monetario Internacional y logró que lo contrate el BIS. Y que bueno que ya logró chamba, porque nosotros pagamos cada una de sus campañas, como si el país ganara algo mandando a sus cuadros neoliberales a que arruinen al mundo, ahí está lo que hace Gurría (aka El Angel de la Dependencia), que medra en la OCDE.

El caso es que hoy –quién sabe mañana- tenemos dólar barato, gasolina y electricidad caras, inflación y desempleo crecientes, y para no dejarla de lado, una inseguridad creciente y un aumento escandaloso en los homicidios. No sugiero que la criminalidad este ligada con el valor del dólar, pero tendremos que analizar hasta que punto si lo está el mercado internacional de las drogas.