Impunidad

August 15, 2017

Una persona entrega su carro en un valet parking de un restaurante, cuándo lo recoge le han robado la llanta de refacción y lo que estaba a la vista.

Una persona lleva su auto a la agencia de automóviles para comprar llantas y cuándo se le poncha una descubre que le habían puesto llantas de segunda mano.

Una persona lleva su auto al taller y va entregando dinero para que le reparen diversas cosas para darse cuenta que no le reparan nada y le exigen más dinero para entregar el vehículo.

Una persona entrega un depósito para comprar un apartamento y es defraudada.

Una empresa construye un edificio en base a un documento apócrifo.

La lista de políticos intocados después de generar grandes desfalcos es inmensa, uno acusado de gran soborno dice que son mentiras porque no hay pruebas, de hecho se considera que los que son detenidos y juzgados son víctimas de una revancha política, porque en un país de corruptos el acusado es perseguido político.

Una empresa obliga a sus proveedores a dar descuentos adicionales a los pactados en la compra, como condición para pagar la mercancía.

Un ejecutivo de una empresa contrata obra a cambio de una comisión.

Tres policías matan a un detenido que supuestamente pateó a uno de ellos, mientras otros seis ven la acción y no intervienen. La víctima presentaba 58 golpes en el cuerpo.

Un jefe de policía clonaba patrullas para realizar trabajo ilegal.

La directora de un penal permitía que criminales salieran en las noches a “trabajar”.

La tortura es un método común de investigación policial o por el ejército y la marina.

En las elecciones se compran votos, en algunos casos como medio para blanquear dinero.

Narcotraficantes se erigen en agentes de mediación social.

La sociedad se arma para enfrentar a los criminales.

La gente empieza a hacerse justicia por propia mano y surgen vengadores que matan a delincuentes a plena luz del día.

Una persona maneja en estado de ebriedad a toda velocidad, mata a tres personas y sale de la cárcel al reparar el daño.

A una persona le roban una parte de su propiedad de un inmueble con la complicidad de un notario que manipula el proceso cubriéndose las espaldas.

Empresas reciben contratos de construcción, inflan los precios y no se comprometen a entregar obras de calidad.

Un delegado en la Ciudad de México no se entera que un cartel tiene azolada a la gente, cobra protección, derecho de piso y vende drogas

La lista puede continuar.

¿Qué sucede?

La corrupción no es exclusiva de un policía que solicita dinero para no infraccionar a quién cometió una falta al reglamento, la sociedad es participe del descarte de las reglas establecidas y hace caso omiso de las leyes. El sistema parece estar diseñado para no funcionar según las leyes, o para funcionar como si dominara la ley de la selva.

La regla que parece predominar por encima de todo parece ser la impunidad.

El que tiene más saliva traga más pinole. Las reglas y leyes están hechas para violarlas y no son un referente para la relación armónica entre individuos.

Aquel que tiene influencias o dinero confía en tener a la justicia de su lado.

Si sabes hacer las cosas no te pasa nada, solamente a los pendejos les va mal.

Es por eso que con cientos de miles de desplazados, decenas de miles de desaparecidos y centenas de miles de asesinados, ante cada nuevo de escándalo, o sea aquel que llega a los medios, por ejemplo si se trata de una extranjera, sabemos que no pasará nada. Y le llegará el turno de morir al periodista que no entienda.

La extensión de la problemática muestra que no se trata de hechos aislados o anomalías. Estamos ante la violación de la ley de forma estructural. Sostiene al sistema y determina una forma de vida.

Como en todo, esto tampoco es parejo y hay víctimas que sufren repetidamente.

La impunidad hace añicos el Estado de Derecho y desarticula la democracia. Así poco logran los miles de millones de pesos que alimentan a la partidomafia, el resultado final es una sociedad burlada, que no verá mejora alguna en las condiciones de vida o en sus relaciones comerciales.

Un empresario se reía nerviosamente cuándo me decía: Estamos en la época de la oferta y demanda. Vendes con oferta y cobras con demanda.

Ni siquiera las operaciones básicas pueden realizarse con confianza y las complicadas requieren de notarios, lo que encarece todo. Y aún así hay notarios que tuercen la ley si el precio es justo.

Y por eso se dice que en México nunca pasa nada ni cuando pasa, y es que no hay consecuencias para las malas acciones.

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