Veracruz: vamos a imaginar

August 24, 2017

Diario de un reportero

 

Vamos a imaginar que uno está obligado por la ley orgánica del Poder Ejecutivo a proveer a los medios de comunicación la información oficial que emita el Gobierno de Veracruz y generar los instrumentos, tiempos y espacios pertinentes a la difusión y promoción gubernamental. Ya no hay de eso.

 

Vamos a imaginar que uno quiere (como el gobernador y el secretario de Seguridad Pública) que los veracruzanos conozcan las obras buenas de la administración, pero no hay mucho – como reveló la investigación del periodista Marco Antonio Aguirre – ni los datos disponibles parecen coincidir con el discurso oficial.

 

Vamos a imaginar que uno busca a los funcionarios para conseguir información de primera mano y hacer las preguntas que no vienen en el mensaje oficial, como hacían los reporteros de otro tiempo. Tampoco hay de eso ya.

 

Vamos a imaginar que uno visita el portal de la Coordinación de Comunicación Social de Veracruz en busca de información sobre actividades del gobierno y encuentra absolutamente nada (aunque si uno rasca un poco encuentra que toda la información que hay en ese sitio, como en otros, es del año pasado o el antepasado).

 

Vamos a imaginar que, en el caso de Comunicación Social, todos los documentos que aparecen en el marco normativo se actualizaron el mismo día mágico: veinticuatro de abril de este año, día en que la dirección jurídica de la dependencia ocupó en revisar y cambiar lo que había que cambiar, aunque dejaron como estaban las metas y objetivos del gobierno de Javier Duarte. Y los nombres de los antiguos funcionarios.

 

Vamos a imaginar que no se encuentran lineamientos para la aplicación de recursos públicos en materia de servicios de publicidad, información, difusión, y en general de las actividades de comunicación social del Poder Ejecutivo del Estado libre y soberano etcétera. Vamos a imaginar que ni siquiera se ha publicado el presupuesto de egresos de esa dependencia.

 

Vamos a imaginar que uno quiere contar lo que pasa en Veracruz, sin adjetivos y sin descalificaciones, porque el trabajo de uno es retratar la realidad sin maquillaje. Vamos a imaginar que quienes pueden darnos una idea de las dimensiones de los problemas del estado insisten en repetir mensajes que la realidad se empeña en contradecir.

 

Vamos a imaginar que no todos los periodistas – la pinche prensa de Arturo Bermúdez – son mentirosos ni corruptos. Vamos a imaginar que no toda la prensa quiere subsidios o convenios, aunque los necesite.

 

Vamos a imaginar que el gobierno de Veracruz no necesita a la prensa porque para eso tiene las redes sociales, pese a que sólo la mitad de los veracruzanos tiene acceso a la internet.

 

Vamos a imaginar que no mataron a otro periodista, vamos a imaginar que la seguridad de ese periodista no estaba a cargo del gobierno federal, vamos a imaginar que el silencio no ha sido la respuesta oficial y que lo más probable es que nunca se encuentre a los asesinos. Vamos a imaginar que no dicen ahora que el reportero muerto era delincuente.

 

Vamos a imaginar que las cosas han cambiado, o que no ha cambiado nada. Da lo mismo. Últimamente da tristeza. Había tanta esperanza...

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