Cuentas ¿claras?

November 9, 2017

Diario de un reportero

 

Tal vez tiene razón el gobernador cuando pide (como el anterior) que no se hable únicamente de las cosas malas que pasan en Veracruz. También hay cosas buenas. Por ejemplo, que — en un ejercicio de transparencia — el secretario de Finanzas entregó al Congreso el tercer informe trimestral del gasto público.

 

Uno piensa que se trata de una buena noticia, porque en los datos económicos y financieros se pueden encontrar las respuestas a varios de los problemas que sufre el estado. Y entonces uno va y busca el informe, que tiene datos sin duda interesantes tanto para los veracruzanos de camioneta grande y guardaespaldas como para los veracruzanos de a pie.

 

Pero el informe no aparece en ninguna parte: ni en el sitio del Congreso en internet, ni en la plataforma de la coordinación de Comunicación Social, ni en el portal de actividades del gobernador. No hay nada.

 

Puede uno encontrar la información del gasto trimestral del gobierno anterior (aunque las cifras aprobadas por contralorías sumisas, ahora como antes, y por lo mismo cómplices, no merezcan mucha confianza), pero del gobierno actual solamente hay manuales y clasificaciones contables y rubros y vainas de esas aquí y allá. Lo que no se sabe es cuánto se ha gastado en qué.

 

No importa, piensa uno. Si se busca bien, seguramente se pueden encontrar los datos en los sitios de internet de las dependencias. Tampoco ahí hay nada. La información, si la hay, se tiene que solicitar en cada oficina, lo que significa que los ciudadanos interesados tienen que hacer el trabajo que tendría que estar haciendo — si sirviera de algo — la oficina de Comunicación Social.

 

Pero a fin de cuentas, uno acepta que no va a encontrar información sobre cuánto se gastó en qué porque al gobierno no le interesa decirlo. Los veracruzanos tenemos que confiar en que todo se hizo bien y que nadie se fue al monte ni se encendieron licuadoras.

 

El columnista, que lleva más de cuarenta años viendo cómo funcionan los gobiernos y cómo operan los políticos, no espera mucho porque sabe que (con contadísimas excepciones) la mano privada peca en el arca pública, y que hay muchas maneras de pecar, chicas y grandes.

 

Lo que desanima es ver que ningún reportero, ningún periodista — con título o sin él — se ha tomado la molestia de preguntar cuånto se gastó en qué. Nadie, que uno sepa, ha buscado la información que el secretario de Finanzas entregó al Congreso.

 

Lo que uno encuentra en la prensa es mucha información uniforme e inútil: el funcionario entregó un informe. Pero nadie dice en detalle qué dice el informe. Y eso es triste. La prensa veracruzana parece haber renunciado al derecho de preguntar para ejercer su responsabilidad de informar.

 

Como gremio hemos perdido la capacidad de dudar. Y terminamos ofreciendo a quienes nos leen o nos escuchan más de lo mismo, como se puede ver en muchos espacios de "líderes de oponión" que publican la misma cosa con las mismas palabras como si fuera producto de sus análisis.

 

Y les dan premios. Luego dirán que fueron críticos del sistema. De cualquier sistema. La secretaría, cualquier secretaría, dirá que la información está ahí, nomás hay que saber buscarla. Pero eso no es transparencia. A fin de cuentas todo se reduce a creer lo que dicen los funcionarios del gobierno. De cualquier gobierno.

 

 

Como ejemplo están las declaraciones del presidente del Consejo Coordinador Empresarial, José Manuel Urreta, quien advirtió que no se sabe en qué se ha usado el dinero que se cobra como impuesto a la nómina. En once meses, la Sefiplan no les ha dicho a los empresarios a dónde fue a parar lo que les descuentan...

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