Candidatos

Encuentro una fuerte molestia ante la postulación de “celebridades” como candidatos. Al parecer molesta que no tengan la capacidad de gobernar, aunque el argumento debe extenderse hacia los políticos profesionales, que conforme pasa el tiempo se han vuelto peores y más voraces.

La mayoría de las veces los actos de gobierno requieren de una combinación de información y sensatez. Nadie puede sostener que una actriz carezca de la capacidad de aprender o de lograr buena información, y en cambio, puede tener mucha más sensatez que los políticos que llegan al poder con la idea de enriquecerse rápidamente. Si las artistas se entregan a su público, convertidas en gobernantes se entregarán a su pueblo.

Las democracias más avanzadas cuentan con una burocracia profesional y fuerte, en parte porque al lograr permanencia no dependen de la voluntad de los políticos. Los burócratas entran al gobierno gracias a sus méritos sin deberle nada a nadie. Los políticos nombran colaboradores en cierto nivel de gobierno y pueden reformular decisiones y cursos de acción, pero la remoción de burócratas que se encargan que el sistema opere y funcione es complicada y debe acompañarse de explicaciones.

Una burocracia fuerte y profesional garantiza la continuidad de los programas y por lo tanto debilita la posibilidad de que los políticos manipulen al gobierno según su libre albedrío.

Rechazar apriori a ciertos ciudadanos tal vez no sea la respuesta para forzar un buen gobierno, sino exigir que se establezca la carrera profesional en el gobierno, lo que garantiza la elevación en la calidad de la gobernación. De ahí tendremos más posibilidad de exigir que los políticos cumplan con planes y programas y tendremos la capacidad de influir antes que manipulen al gobierno para robar o utilizarlo para sus propios intereses.

Por supuesto que no hay sistema perfecto, pero podemos aspirar a uno que reduzca la más posible el margen de error.