Desastre político

February 16, 2018

 

Después de esta ronda electoral nada volverá a ser igual.

Hemos presenciado un circo político que mueve a risa si no es porque es trágico. Casi como la historia de Garrick.

Mientras la sociedad se ensarza en una batalla llena de mentiras y realidades distorsionadas bajo la manipulación del dinero, amistades fingidas se pierden y se generan cismas familiares, los políticos se afanan en encontrar el resquicio que no los aleje del presupuesto. Siguen cabalmente a César Garizurieta: “Vivir fuera del presupuesto es vivir en el error”.

Las candidaturas se volvieron sillas musicales, hay que alcanzar la próxima silla vacía, la ponga quién la ponga y tenga el colo que tenga.

La lógica de la política se convirtió en el oportunismo y la necesidad pragmática de no bajarse de la silla. El hueso adquiere más relevancia que nunca como parte de la lógica del poder, y se hace más precisa su analogía con los perros que corren tras él.

Vimoa a izquierdistas buscando candidaturas bajo partidos de ultra derecha, a ultra derechistas buscando con fervor retazos de poder bajo una bandera izquierdista. Y en efecto, en México las viejas categorías de la geometría política han perdido utilidad. Izquierda y derecha se dan la mano y se unen en relaciones incestuosas que motivan al asco

Un Yunquista que se acerca a MORENA es tan absurdo como un perredista buscando con afan al Partido Humanista y éstos no son casos únicos.

Quién odiaba a un político lo busca para sumarse a su causa, y otras aberraciones por el estilo.

La enseñanza del 2018 es que murió la lealtad y el compromiso con las convicciones.

El sistema político ha recibido un gol;pe del que no se repondrá.

El teórico válido es Groucho Marx y su frase celebre al parecer hecha para México: Estos son mis principios, y si no les gustan… bueno, tengo otros.

 

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