No se hagan bolas, Ricardo Anaya es Neoliberal

El aparente conflicto entre la ultraderecha mexicana, la tecnocracia y el Grupo Atlacomulco, tiene como propósito –y parece haberlo logrado– incrementar la popularidad y nivel de conocimiento del candidato presidencial blanquiazul. La aparente persecución que se implementó en las finanzas de Ricardo Anaya no logrará indagar nada nuevo en la forma de hacer negocios que la ultraderecha practica. Si José Antonio Meade y el Grupo Atlacomulco quisieran afectar al Yunque, hay elementos más graves que la voracidad y corrupción característica de los grupos políticos de México, todo el drama puede ser condensado en el “Fuego Amigo” y parece haber sumado unos puntos al candidato del PANPRD.

Lo grave de la cuestión es que AMLO y MORENA se hayan quedado al margen de estos eventos. La aparente calma y parsimonia de López Obrador es un elemento que puede costarle caro como cuando decidió no asistir a los debates en 2006 o ralentizar su campaña en 2012. El dinamismo de la oligarquía y las potencias geopolíticas que gobiernan México, es algo que se debe analizar con mucho rigor para que no se despedace la posibilidad del cambio político en México. Para la ultraderecha mexicana y el Consorcio de la Corrupción, Anaya es la tablita salvadora sin importar toda la porquería que contiene.

Los agoreros del PRIANRD han empleado la metáfora del tigre electoral para desprestigiar el nacionalismo popular de la oposición; empero, el tigre en nada se compara al hipopótamo africano que significan corrupción, narcotráfico y pobreza.

Morena debe entender que las oportunidades de acceder a la presidencia de la república, no van y vienen. El haberse quedado quieto será tomado en cuenta por las tendencias electorales. Anaya consiguió difundir su persona mientras Morena ha obtenido una imagen ambigua por tanto tránsfuga recibido.

Para México, la continuidad de los neoliberales –tecnócratas, ultraderecha, atlacomulcos y chuchos– al frente del gobierno, implica la perdición, el apocalipsis, el despeñadero. No es que México pueda ser Venezuela, simplemente se trata de detener la degeneración neoliberal que nos ha hecho llegar a un Estado Fallido. La cuestión mexicana es peor que la venezolana en temas como inseguridad, feminicidios, migración, pobreza, desaparecidos, narcotráfico, etc.

Ricardo Anaya pertenece al Consorcio que desde el Salinato se ha encargado de usurpar el poder político y despojar a los mexicanos de todo lo que puedan. Anaya es miembro de una burguesía criolla, hispanista, católica, ultraconservadora, tecnócrata y blanca que no ha tenido ningún recelo para expulsar a millones de mexicanos hacia la emigración, narcotráfico, pobreza y corrupción.

Juan Carlos Domínguez Virgen desarrolló un texto académico y una obra teatral (Domínguez Virgen, Juan Carlos. Megaproyectos fallidos en Latinoamérica. Ed. Instituto Mora. México, 2015 y La Leyenda de Mu. Obra de teatro. México, 2016.) para observar los costos de la modernización fallida que han generado los neoliberales corruptos. Ricardo Anaya forma parte de los Meteoristas que han destruido México y su gente. Es una gran oportunidad de enriquecimiento el implementar Megaproyectos para despojar a la gente de sus recursos, paisaje, agua, tierra y sol. Ricardo Anaya y José Antonio Meade, tutelaron a la peor generación de gobernadores, impulsaron los Proyectos de Muerte que están privatizando todo el espacio nacional. Las trasnacionales españolas y el Vaticano han obtenido infinitas ganancias por apoyar y proteger a estos ladrones.

Allende la corrupción neoliberal, el Consorcio no quiere discutir y debatir los Megaproyectos como el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. El despotismo neoliberal sólo tiene parangón con el cientificismo de los porfiristas. Discutir cuál proyecto de modernidad es el que quiere México resulta fundamental en estas campañas políticas. El proyecto neoliberal presenta grietas en muchas partes del mundo, las sociedades de los países occidentales están eligiendo líderes nacionalistas que van a corregir las políticas macro y micro económicas para generar justicia y promover un nuevo modelo de Estado de Bienestar. México no puede llegar tarde a la historia esta vez.

Ricardo Anaya no es un mártir del civilismo panista al que persigue el terrible PRI, es un neoliberal miembro del consorcio neoporfirista que desarrolló el PRIANRD, aspira a una dictadura clerical y sostiene un neoliberalismo que patrocinan los extranjeros para saquear México.