El asesor de Trump en Veracruz

May 3, 2018

Diario de un reportero

 

Pues nada, que muchos pensamos que las campañas podían convertirse en circos o en arenas donde más que sangre correría excremento. Teníamos razón. Ya se ha visto mucho en los primeros dos o tres días de lo que desde ahora parece un ejercicio que va a dejar a los veracruzanos con una fatiga política tal vez sin precedentes.

 

Lo más reciente, al menos para mí, que veo las cosas desde lejos, fue el anuncio de que Miguel Ángel Yunes Márquez, candidato de la alianza contra natura entre el PAN, el PRD y el Movimiento Ciudadano, piensa invitar al ex alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani, para que lo asesore en materia de seguridad en Veracruz.

 

Lo mismo hizo Andrés Manuel López Obrador hace dieciséis años y no sirvió de mucho, aunque Giuliani se embolsó alrededor de cuatro millones de dólares y se fue por donde había venido. Pero en ese tiempo Giuliani era solamente un político interesado en ganar dinero. Ahora es parte del equipo legal de Donald Trump, el hombre que basó gran parte de su campaña en la promesa de construir un muro en la frontera con México para que no siguieran emigrando más malandros a Estados Unidos...

 

¿A qué genio político se le habrá ocurrido la idea de invitar a este personaje que cultiva relaciones tan siniestras como Trump para asesorar a un eventual gobernador panista? ¿No sabían que AMLO lo contrató y no ha vuelto a hablar del tema porque la violencia siguió como siempre, como nunca, en la ciudad de México? ¿Le van a pagar con cemento y ladrillos para el muro de su anaranjado amigo? Lo que no sirvió entonces no va a funcionar ahora...

 

Tal vez eso se pueda aclarar en los debates, sobre todo si invitan a periodistas que hagan preguntas de cualquier índole, fuera del control de los funcionarios electorales. La idea no es tan descabellada: ya se anunció que el formato de los encuentros entre los candidatos puede cambiar y servir de algo a candidatos y a ciudadanos, aunque doña Tania Celina Vázquez Muñoz no piense lo mismo.

 

Pero el circo es circo y la caca es caca. En el inicio de las campañas se mezclaron las dos cosas, y uno termina riéndose aunque frunza la nariz ante el olor de lo que los políticos hacen — o aprueban que se haga — porque natura o menester los inclina, como bien pudo haber dicho Garcilaso.

 

Por ejemplo local, las botargas chavistas cuyo origen y financiamiento ninguna autoridad electoral se atreverá a investigar. O por ejemplo nacional las series de televisión que tienen un origen oscuro y un futuro incierto pero el propósito claro de meter miedo (porque el miedo al otro sigue siendo el arma grande de quienes no tienen mucho que ofrecer).

 

Todo esto es triste porque a fin de cuentas la elección se va a decidir con el hígado y las mentiras y no con la cabeza y los hechos. Muchas de las decisiones se van a basar en lo que dicen las redes sociales, sea cierto o no. Y así nos va a ir. Con Giuliani y sin él...

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