Esperado

August 16, 2018

 

Las víctimas de la violencia se abrieron paso hasta el frente del teatro dónde se realizaba el acto protocolar de inicio de los foros sobre seguridad que impulsa/organiza López Obrador.

Llegaron tarde pero las dejaron pasar al frente y tan pronto pudieron se subieron al estrado para confrontar al (des)gobernador de Chihuahua Javier Corral que estaba sentado junto a López Obrador.

Ahí lograron sacarle a Corral el compromiso de recibirlos en audiencia para tratar el tema de la violencia, las desapariciones y las muertes violentas en Chihuahua.

Pero sucedió lo esperado viniendo de un tipo caracterizado por su ausencia de los temas más acuciosos, Corral los ha dejado chiflando en la loma y no ha cumplido con el compromiso asumido.

Más allá de su oportunismo para ser visto con buenos ojos por López Obrador, Corral opta siempre por lo superficial y trivial. Mientras se anunciaba el asesinato de 11 personas en Ciudad Juárez, el aparecía mostrando a sus gatos. Mientras el Estado se baña en sangre, el opta por ir a pasear a Mazatlán. Y con mucha frecuencia, prefiere las canchas deportivas a los espacios sociales dónde se le reclama acción para resolver problemas graves.

Bien decía un respetado panista. De qué se sorprenden, así ha sido Javier siempre.

Y en efecto, Corral nunca se caracterizó por su estatura moral. Siempre utilizó el cabildeo y la negociación para avanzar su carrera política, pero al no haber ganado elecciones, nunca desarrolló una actitud de compromiso social y mucho menos, el abrazo de las grandes causas sociales.

Chihuahua merece algo mejor.

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