Aunque usted no lo crea

April 14, 2019

La Manzana Flechada

 

Al estar investigando el tema de mi anterior colaboración, sobre los embarazos en el caso de las niñas, topé con una historia difícil de creer pero que en todo caso de ser real, resulta estrujante y dolorosa: ¡una niña de 5 años de edad que dio a luz a una criatura!

De paso, recordé aquella famosa frase de “aunque usted no lo crea” que anunciaba casos insólitos y que aparecieron publicados en diversos diarios de antaño.

Ahora se trata de un suceso que se dice ocurrió en los años treinta y cuya protagonista, Lina Medina, se convirtió en la mamá más joven de todos los tiempos.

Les comparto entonces algunos párrafos de este relato, tratando de ser lo más fiel a su contenido, que eso si parece de ciencia ficción: “Nació en 1934 en Antacancha, uno de los pueblos más alejados y pobres de Perú. Ahí, vivía con sus dos padres y sus 8 hermanos, hasta que un día, cuando Lina apenas tenía 4 años, su cuerpo comenzó a sufrir cambios que despertaron la curiosidad de todos los vecinos.

Su abdomen comenzó a crecer preocupantemente, y las demás familias de la zona empezaron a rumorear que un demonio había entrado al cuerpo de la pequeña. Su padre, Tiburcio Medina, preocupado, comenzó a llevarla a distintos rituales y exorcismos para

liberarla del espíritu que tanto mal le estaba haciendo. Por supuesto, nada de eso funcionó.

Sus padres, comenzaron a creer que se trataba de un tumor, así que, cogieron las maletas y viajaron a pie hasta el Pisco. Ahí conocieron al doctor Gerardo Lozada, quien luego de auscultar su estómago y escuchar un pequeño latido de corazón, dio con el sorprendente e inquietante diagnóstico: Lina estaba embarazada de 7 meses.

Sólo un mes más tarde, la pequeña fue sometida a una cesárea y el 14 de mayo del 1939 dio a luz a un varón, saludable de 2,7 kilos y 48 cm de largo. Lo llamaron Gerardo, en honor al médico.

Mientras todo el pueblo echó a andar el rumor de que Lina era una especie de Virgen María que había concebido sin el pecado original, siendo Gerardo hijo del "dios Sol", el presidente de Perú en esa época, Óscar Benavides, emitió una ley para tener la custodia de ambos y les prometió una pensión vitalicia a modo de protegerla, a ella y a su hijo, de las empresas y laboratorios que le ofrecían dinero a cambio de contar su historia y/o ser estudiada… lamentablemente, esa promesa jamás se cumplió.

Se determinó que Lina sufría de un extraño trastorno. Según reportes de la Academia Americana de Obstetricia y Ginecología de la época, la niña comenzó la pubertad cuando apenas tenía meses de vida. De hecho, a los tres meses ya tenía vello púbico y antes de cumplir los tres años, había empezado a menstruar. Primer misterio resuelto.

Lo que jamás se pudo descubrir es quién era el padre de su bebé. En algún minuto se investigó al padre y se le acusó de violación e incesto, pero, la falta de evidencia en su contra obligó a que se retiraran los cargos. También, se especuló que podría haber sido uno de los hermanos de Lina que tenía 9 años y sufría de un trastorno mental. De

todas formas, nunca se pudo dar con el responsable…y Lina jamás quiso hablar.

Como Lina era demasiado pequeña para ser madre, Gerardo fue criado por sus abuelos y creció pensando que Lina era su hermana. Peleaban por los juguetes, hacían travesuras juntos, reían y saltaban como cualquier par de hermanos como sólo 5 años de diferencia.

Lina, por su parte, jamás perdió el contacto con el Dr. Lozada, de hecho, él la ayudó a pagar sus estudios y los de Gerardo. Ya de adulta, incluso estuvo trabajando como secretaria en la clínica. Cuando cumplió los 33 años de edad, se casó con Raúl Jurado, con quien tuvo un hijo en 1972.

Sólo 6 años más tarde, su primer hijo, Gerardo "hijo del 'dios Sol'", murió con 40 años de edad, producto de una extraña enfermedad a la médula ósea. Lina, ha optado por guardar silencio y mantenerse en el anonimato por 78 años. Muchos no lo saben, pero esta valiente mujer vive en el peligroso suburbio de Lima conocido como Pequeña Chicago y ahí ha seguido sufriendo de abusos: en los años 80′ el gobierno ordenó destruir su casa para construir una autopista. No le pagaron ni un sólo peso de indemnización.

Y en el 2002, el ginecólogo José Sandoval, fue a Antacancha, desempolvó la historia de Lina, la escribió en un libro y acudió al Palacio de Gobierno para recordarles la deuda que dejó pendiente el ex presidente Benavides...”

Qué historia ¿no?. Y como decía en mi anterior artículo, son terribles las consecuencias cuando las niñas quedan embarazadas, así como también para los niños que se ven en tal situación, con afectaciones gravísimas para ambos en su desarrollo humano, social, educativo y económico.

Hasta ahí la dejo y por eso debemos todos y todas aplaudir y defender la reciente declaración de la Suprema Corte de Justicia de la CDMX, en el sentido de que ya quedo abolida la figura jurídica del matrimonio infantil, por lo que en lo sucesivo solo se permitirá una vez que los contrayentes hayan cumplido los 18 años de edad. ¡Bravo!.

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