Cultura, en último lugar

La Manzana Flechada

No sólo se trata del tema presupuestal, sino de concepciones, prioridades y compromisos.

Así, en el cúmulo de nuestras preocupaciones cada vez mayores por los recortes del presupuesto, ya se trate del rubro de la salud, la ciencia o el turismo, ocupa un lugar preferente la cultura.

De por sí, como ha ocurrido casi siempre en las pasadas administraciones, se han regateado los dineros para la creación, promoción y difusión cultural, y hasta disminuciones drásticas de los recursos presupuestales que ubican tradicionalmente al ramo de la cultura, al final de la lista de las asignaciones del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Ahora, en el régimen del presidente Lopez Obrador, se repite la historia, quedando sumida en rezagos y carencias.

Un verdadero desencanto, porque si algo se espera de un régimen que se autodefine de izquierda, es que la cultura fuera de las más elevadas prioridades. Peor aún, ninguno de los gobiernos de ese signo que se han registado en la Ciudad de Mexico, como tampoco en esta ocasión a nivel federal, han sido capaces de realizar un proyecto de cultura, el cual hubiera sentado todo un precedente desde hace al menos una década.

Los ejemplos sobran y uno de ellos, es el colmo mismo, es la reciente negativa a nuestro gran bailarín mexicano Isacc Hernández, premiado como el mejor del mundo recientemente cuando recibió el premio Benois de la Danse, otorgado en Rusia. Todo un personaje de y orgullo de México, que en efectivo se vio obligado a cancelar una gira de presentaciones porque como él mismo lo expresó de que en su país el propio gobierno le negó ese apoyo.

El caso es que la cultura esta disminuida, y atorada, y si sigue viva y actuante se debe sobre todo a nuestros artistas, promotores y organizaciones civiles, que en su conjunto despliegan un esfuerzo heroico y descomunal.

En fin, que ni el PAN ni el PRD o Morena, han sido capaces de pensar e instrumentar un gran proyecto de cultura, que a la vez sería en otras palabras, un gran proyecto de nación. Y por lo que toca al PRI habría que concederle algunos méritos históricos, que luego fueron menguados por sus últimas gestiones al frente del gobierno, salvo unas cuantas y afortunadas excepciones.

Todavía le queda tiempo al gobierno actual para realizar lo que tanto necesita la Patria y ojalá se inscriba eso si, como una verdadera trasformación al menos en el caso de la cultura, que es lo que en realidad nos da presente y futuro.