Paremos ya toda violencia

August 24, 2019

Divagaciones de la Manzana

 

La violencia contra las mujeres en nuestra sociedad, en nuestras calles, nuestros hogares, no sólo no se contiene sino que sigue incrementándose con índices alarmantes y ya de tintes escandalizantes.

Tan sólo las cifras que se han registran en lo que va del presente año nos horrorizan y pasman  e incluso repercuten más allá de nuestras fronteras: Más de mil feminicidios y 25 mil carpetas de investigación abiertas por delito en el país.

Las causas, como bien lo sabemos, son complejas y conforman un entramado  con un alto grado de dificultad para desarmarlo,  pues lo mismo responden a condicionamientos Culturales, donde el machismo y la misoginia imperan, como también la impunidad e ineficiencia de la policía y los circuitos judiciales para prevenir y corregir esas tendencias delictivas.

Así, hemos sido testigos de infinidad de agresiones  a cientos de miles de mujeres de las más diversas clases económicas y de entidades federativas, y que no se sancionan en tiempo y forma. 

Mientras tanto, la desesperación e indignación han cundido en la población femenina y sus propias familias, a lo largo y ancho del país, al grado de que ahora como lo vimos en la Ciudad de México la protesta ha sido enérgica  y firme para que el gobierno mismo reaccione y afine sus estrategias, mejore los procesos judiciales, y sea ms eficiente y expedito en cuanto a la impartición de justicia. Como no entenderlas si día a día atestigüamos casos en los que la propia policía viola u hostiga a mujeres o es cómplice de criminales y delincuentes.

Una fuerte reacción que si bien se explica y entendemos, desearíamos que en ningún caso conlleve ira y destrucción, para transitar por la vía pacífica e institucional.

En todo caso, es un llamado a que las autoridades respondan más y mejor así como que las diversas organizaciones feministas exijan respuestas a sus demandas y protestas, y que estas no sean criminalizadas.

Y que quede muy claro, que es un asunto que nos compete a todas y todos, a hombres y mujeres, para perfilar una sociedad equitativa respetuosa, armónica y complementaria a favor de las mejores causas de México, es decir de nosotros mismos, sin excepciones.

 

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