Primer informe de tirios y troyanos

September 8, 2019

Divagaciones de la Manzana

 

Como todo informe que se rinde, conlleva interpretaciones muy diferentes, según los escuchas del mismo. Más aún, cuando se trata del informe de un presidente a su nación, durante un ejercicio determinado.

Ahora, correspondió el turno al primer año de gobierno como tal del presidente Andrés Manuel López Obrador, y ya desde aquí la división de opiniones aparece pues se habla de tres, si se considera primero el de sus 100 días de gobierno, y el segundo en julio conmemorando su victoria electoral, mismos que anteceden al que ahora constitucionalmente expuso  el 1 de septiembre del presente año, el único y válido acuerdo a las leyes vigentes. 

Y qué decir de las opiniones positivas y negativas que concita el cúmulo de afirmaciones, datos, cifras y estadísticas que se manejaron.

Por un lado, reaparecen quienes le critican por sus decisiones atropelladas sin bases técnicas y sometidas a una visión personalista que le cuesta mucho miles de millones al erario nacional, como ocurrió con la cancelación del aeropuerto internacional de la Ciudad de México. A lo que habría que agregar las críticas por el retiro de apoyos a programas sociales como las guarderías, el desabasto de medicinas, las amenazas a la independencia de los órganos autónomos o las reducciones presupuestales a la cultura y la ciencia, sin olvidar esa hostilidad recurrente a los medios de comunicación. Igualmente, proyectos tan criticados o que han recibido más desaprobación qué apoyos, en tanto que se dice son ocurrencias, como el tren maya o en la refinería de Dos Bocas, entre otras decisiones.

Pero sobre todo, centran su cuestionamiento principalmente en dos capítulos o grandes pendientes a un año de su gobierno e incluso reconocidos por él mismo: el bajo crecimiento económico y los tan elevados indicadores de violencia, ambas promesas incumplidas. Y rematan sustentando que hay autoritarismo e ineptitud.

Por otra parte, existen reconocimientos en el sentido de la popularidad que conserva y sus luchas contra la pobreza, la corrupción, la impunidad y el despilfarro de los recursos públicos, así como el buen control de los indicadores macroeconómicos ya se trate de nuestra moneda, la baja inflación y ahorros importantes por vía de la austeridad, aunados al buen camino que ha tenido la renegociación del TLC, en un contexto de cercanía y comunicación con la población.

Se perciben entonces mucho más críticas y pendientes que resultados. Y tendencias que se confrontan y merecen en todo caso la mayor atención y reflexión ciudadana, tanto para comprobar los avances conseguidos como cuestionar y combatir lo que no sirva a la nación.

Si queremos un mejor país en todos los sentidos, tenemos entonces que ser mejores nosotros mismos, lo cual implica como ingrediente esencial la participación ciudadana antes, durante y después de cualquier informe que rinda cualquier autoridad  que esté al frente de nuestras instituciones, independientemente de su rango y jerarquía, a fin de respaldar lo que es bueno para la Patria y desechar lo que le sea nocivo a su presente y más aún respecto al futuro y las nuevas generaciones.

Analicemos, cotejemos y concluyamos con criterios y números veraces, para apreciar la distancia que hay entre lo que se nos dice y lo que es la realidad. Y luego, a actuar más y mejor en nuestro propio medio. Una suma entonces, con todos y todas, que influye y determine para bien de nuestro gran México.

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