Madrileñizarnos, si es que pueden.

¿Cómo llamar esa voluntad manifiesta y comprobada de las tres derechas hispánicas de hacer girar hacia atrás el reloj de la historia reciente? El Trío de Colón -Casado, Rivera y Abascal- fue uno de los resultados inmediatos de las elecciones autonómicas andaluzas en las que Susana Díaz se pasó de frenada, y perdió no sólo el gobierno de aquella región sino, probablemente, su carrera política.

Posteriormente, las tres derechas confirmaron su viabilidad al conseguir el control del Ayuntamiento de Madrid y el gobierno de la Comunidad del mismo nombre. Aquí repitieron la fórmula andaluza, pero con personajes que, al menos a primera vista, parecen más unos frikis que unos políticos convencionales. No obstante, Madrid es Madrid, y los focos mediáticos están permanentemente encendidos sobre la capital del reino.

Tres parejas convencionales, de hombre y mujer, eligieron los partidos derechistas para aspirar a garantizarse el control del escaparate que debe transmitir veinticuatro horas al día qué son y cómo funcionan las derechas asociadas en los gobiernos regional y municipal madrileño.

La alineación es jugosa: Díaz Ayuso y Martínez Almeida por el PP, Aguado y Villacís por Ciudadanos, con Monasterio y Ortega Smith por Vox. Tres parejas que ya quisieran replicar allí donde pudieran.

Hay que reconocer, sin embargo, que la pareja más potente -informativamente hablando- es la que forman el alcalde y la presidenta de la Comunidad, José Luis Martínez Almeida e Isabel Díaz Ayuso. Cada vez que aparecen en público y abren la boca los titulares brotan incontenibles, provocando en buena parte de quien los escucha sensaciones de sorpresa, incredulidad o consternación. Antes eran más bien risas lo que provocaban con sus torpes intervenciones, como con aquella tan memorable de la entonces aspirante a presidir la Comunidad que culpaba a Manuela Carmena de haber acabado con los atascos de tráfico en la capital.

A estas alturas, sin embargo, ya no hacen reír. Los frikis torpes y desacertados lograron hacerse con el control político de Madrid y su región, gestionan miles de millones de presupuesto y desarrollan políticas agresivas, irrespetuosas y perversas. Y lo hacen desde la impunidad más hiriente, al menos por ahora.

Qué pasará con las imputaciones que recaen sobre Díaz Ayuso y su relación con Avalmadrid es algo que veremos en un futuro, pero lo que ya sabemos es que los tres socios están conjurados para echar tierra sobre el asunto. Habrá que estar muy atentos a cómo evoluciona el caso. De momento, PP, Ciudadanos y Vox están interesados en que el Banco de España no tenga ni siquiera presencia en la investigación sobre la praxis crediticia de Avalmadrid.

Día tras día hacen declaraciones que, a primera vista, rozan el ridículo pero que dan idea cabal del sustrato ideológico de estos mandatarios. Así, Almeida tuvo una intervención ridículamente despreciable en un colegio de la capital: explicó a los niños que la izquierda siempre los querrá engañar, y respondió que él -puesto a elegir- preferiría invertir en reparar Notre Dame antes que invertir en proteger la Amazonia. La niña le repreguntó, insistiéndole en que aquella región brasileña es el pulmón del planeta, pero el Alcalde le respondió que nosotros vivimos en Europa. Argumento irrefutable para decantarse por invertir en París.

Ahora que el Tribunal Supremo ha fallado en cuanto al traslado de los restos de Franco, la respuesta de Díaz Ayuso ha causado sorpresa y preocupación en los estrategas de la publicitada operación de vuelta a la centralidad del PP. La Presidenta se preguntó retóricamente durante una intervención leída en la Asamblea de Madrid si, después de sacar Franco de Culegamuros, lo siguiente será que la izquierda empiece a incendiar iglesias como en 1936.

Algunos desde la calle de Génova han salido con el extintor; y Pablo Casado ha recordado que hace años Rita Maestre, ahora con Íñigo Errejón en Más País, asaltó la capilla de la Complutense. Como si fuera comparable una discutible -y juzgada- actuación estudiantil hace una década -en la que Maestre no dijo nada comparable ni parecido- con la intervención en sede parlamentaria de la presidenta de la Comunidad de Madrid.

También Ciudadanos, por boca de ese personaje difícilmente calificable que es Ignacio Aguado ha salido en defensa de Díaz Ayuso. Pero, sin duda, la respuesta más indigna y repugnante ha venido de la mano del concejal de Vox Javier Ortega Smith. Este afirmó que "durante la Guerra Civil hubo crímenes de ambos bandos" y como ejemplo de su afirmación aseguró que las 13 muchachas militantes de la JSU fusiladas al acabar la guerra, conocidas como las 13 Rosas, "torturaban, asesinaban y violaban vilmente" en las checas de Madrid.

Hay quien afirma que el miedo a Vox, que estuvo en la base de la alta participación electoral de abril, ya no es vigente y que, por tanto, la abstención subirá ostensiblemente y perjudicará las opciones electorales de la izquierda el 10 de noviembre. Habrá que verlo. Pero sí parece claro que los tres partidos que gobiernan en Madrid, el Trío de Colón, harán todo lo posible para madrileñizarnos todo lo que puedan. De la participación electoral y del apoyo que reciban las candidaturas de la izquierda dependerá que lo consigan o no.