Culiacán, ¿Qué hay detrás?

October 20, 2019

La población israelí clamaba justicia mientras Hamas destruía bosques y cultivos en el sur de Israel por medio de globos incendiarios lanzados desde Gaza, la respuesta del gobierno eran operaciones militares menores sin desatar un ataque masivo que evitará el daño ambiental y económico producido. Lanzar una operación mayor o una guerra contra Hamas tendría consecuencias militares (muchas muertes), económicas porque todas las guerras cuestan y políticas porque tendría que enfrentar al poder musulmán en el mundo más a los países que han asumido posturas abiertamente judeofobas, como Polonia, todas estas eran inconvenientes y había que pagar el costo político.

Aunque no soy participe de la Razón de Estado para explicar/justificar las acciones de los gobiernos, ver las consecuencias globales es obligación del gobernante que debe poner en el centro de su atención los grandes intereses sociales, económicos y políticos de la nación aunque tenga que cargar con cargas políticas.

Podemos decir que algo similar sucedió en Culiacán. El gobierno decidió liberar a un criminal cuándo descubrió que las consecuencias humanas serían desproporcionadas contra la ventaja de detenerlo para extraditarlo.

En política muchas veces es conveniente negociar, ceder ante el enemigo/opositor, para lograr mejores condiciones que lleven a un enfrentamiento más efectivo. Por lo pronto, se demostró que hay inteligencia que llevó a detener a Guzmán, ya nos dirán si es propia o de Estados Unidos, mensaje importante para los criminales y observadores de la pugna contra los criminales. Nada de la argumentación gubernamental será suficiente para la guerra sucia de la derecha.

Sin embargo, creo pertinente expresar hipótesis sobre lo sucedido.

1) Ineficiencia de las fuerzas policiaco-militares. El secretario de la defensa aceptó que la operación estuvo mal planeada y que no se informó a los mandos superiores.

No es frecuente que se intente detener a la cabeza de un cartel criminal, lo que nos hace dudar que algún mando inferior decida atreverse sin tener las aprobaciones pertinentes.

Si el dicho del secretario es verdadero, deberá explicar hasta que nivel llegó la aprobación y porque no está enterado de las acciones realizadas por la tropa en el país, especialmente una de esta envergadura.

Según se informa los criminales pusieron en peligro/amenazaron con matar a familiares de los militares. ¿Acaso en zonas de alto conflicto las instalaciones militares, incluidas las zonas habitacionales se encuentran con baja protección o desprotegidas?

¿Qué implica mala planeación? ¿Acaso el ejército y la guardia nacional no previeron el tipo de armamento con el que se enfrentarían? ¿Acaso no previeron una respuesta inmediata del cartel y planearon la llegada de refuerzos propios? ¿Previeron cuál sería el nivel de bajas propias y otras, incluidos civiles? Recordemos que se trata de la sede del Cartel de Sinaloa dónde se podía esperar una respuesta rápida y violenta. Suena que el secretario de la defensa está tratando de disculpar su ineficiencia.

2) Crimen autorizado. Esta es una categoría que explica sobre la conexión estrecha (colaboración, complicidad) entre criminales y el Estado. Está relación no cambiaría solamente por el cambio de gobierno o las intenciones de atacar las raíces de la corrupción.

Podemos considerar que el enemigo sigue adentro, que posiblemente la operación se autorizó en el mayor nivel político-administrativo, pero diversos factores la sabotearon para arrinconar al gobierno. Esto pudo hacerse por medio de una planeación deficiente, o avisándole a los criminales lo que sucedería.

Queda pendiente la explicación sobre la fuga de la cárcel de las tropas del narco, tema que puede ser más importante que la liberación del Chapito y que coincide con la liberación del criminal. Coincidencia muy sospechosa, a menos que así se hubiera planeado.

3) Falta de madurez política e inexperiencia del gobierno. El gobierno reaccionó con torpeza. La información pública se manejó mal dando lugar a rumores y ataque mediático de los enemigos del gobierno.

El nivel de error demostrado cuestiona la eficacia y el control que tiene el gobierno en temas ultra sensibles como las operaciones contra el narco.

El presidente tiene razón en el sentido de que es conveniente dejar libre a un criminal para evitar grandes pérdidas en vidas humanas, especialmente si se trata de familiares de los militares, lo que hubiera hecho tambalear al secretario de la defensa.

Pero el gobierno tendrá que explicar todos los detalles de la operación fallida y no caer en el expediente fácil de castigar a chivos expiatorios.

La memoria es corta. La gente se olvidó que gobiernos anteriores incidentes similares tuvieron, sin ser menor, que el gobierno de Fox dejara salir de una cárcel de alta seguridad a El Chapo, lo que no puede ser consuelo o justificación. Pero nada de eso desaparece de la historia.

El gobierno no se tambaleará por ese incidente aunque el PAN reclame la cabeza del presidente. El gobierno tiene la obligación/necesidad ineludible e inaplazable de revisar sus protocolos y metas en su estrategia de seguridad y no puede darse el lujo de cosechar derrotas como la de Culiacán.

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