Es la lectura

El primer momento vergonzoso para Peña Nieto fue cuando no pudo responder sobre los tres libros que lo impactaron. Vamos, no pudo ni con uno.

No debería sorprendernos. A final de cuentas, los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, y los gobernantes que se parecen más a ellos.

Un elevado porcentaje de mexicanos no sabe leer lo suficiente para entender sus leyes y necesitan que alguien les explique lo que no pueden leer. Para eso, entre otras cosas, surgen los caciques y otras sanguijuelas que median entre la sociedad y el poder.

Los gobernantes actuales requieren ser ávidos lectores, porque una buena parte de lo que deben saber está escrito. El presidente debe recibir diario un reporte de inteligencia y un reporte de prensa, y a partir de ellos se toman decisiones cruciales. Pero si el presidente es un lector deficiente, sus decisiones serán limitadas y propicias a un elevado error.

Dicen que Trump no estudia y lee poco. Un presidente que no sabe geografía y que no entiende la importancia de consideraciones geográficas para tomar decisiones económicas, sociales, militares, estará funcionando con elevados márgenes de error. Trump no se había enterado de que Putin ya había invadido Ucrania.

Un presidente ignorante y sin capacidad de lectura, requiere que alguien le explique cuestiones complejas, que posiblemente estén lejos de su nivel de entendimiento, la cuestión es que tenga capacidad de atención prolongada. La pregunta clave es si el que explica posee una inteligencia superior para entender esas cuestiones y traducirlas eficazmente para lograr decisiones positivas.

El grueso de los musulmanes no sabe leer lo suficiente para entender el Corán y por eso requieren que un Imam se lo explique. Muchos Imams aprovechan para hacer correcciones y acomodar las escrituras a sus intereses. Osama Bin Laden, reinterpretó las escrituras para justificar el asesinato masivo y hasta de mujeres y niños. Con esto elevó el terrorismo a una nueva altura que tiene aterrorizada a Europa y otras partes del mundo.

Quién en el círculo cerrado de Trump cumple el papel de traductor y cómo saber si su traducción se apega a los intereses del Estado, de la nación y no solo del presidente mismo, porque con Ucrania sucedió exactamente lo contrario.

Alguien sin formación intelectual tenderá a ver los fenómenos y su solución de manera simplista. Tenderá a depender de aquellos en quién confía, o les impondrá decisiones estúpidas. Con el alfabetismo y las lecturas amplias, se enriquece la imaginación y la forma como resolver problemas.

Ser ignorante no equivale a ser estúpido. Un analfabeta puede ser sagaz e inteligente, pero el entendimiento de problemas complejos es limitado al igual que su tiempo de atención de los problemas.

Un presidente tiene dos funciones básicas: Construir el futuro y atender problemas cuya profundidad afecta al todo social, económico y político.

Construir el futuro es una tarea complicada y requiere de un profundo entendimiento de la realidad, de otra manera, el liderazgo se conforma con dejar que sea una proyección del presente, o que las fuerzas existentes lo determinen. Imaginemos en que futuro piensan las oligarquías, para quién las condiciones actuales son funcionales.

Atender los problemas sin contar con un abanico de opciones que vayan de lo simple a lo muy sofisticado, implica dejarse conducir por las circunstancias, que muchas veces, reproducen condiciones perniciosas y procesos perversos.

Volvemos entonces de nuevo a la lectura.

Vicente Fox no entendió que su equipo debía entrenarse en cuestiones de planeación estratégica y en cambio los sometió a cursos y talleres de superación personal. No leía mucho y llegó a hacer la apología de la no lectura. Menos mal que nadie le ha pedido a Trump que diga cuáles son sus 3 libros.

Hemos pasado de los políticos hábiles que leían a los iletrados; han ascendido los políticos resultado de un sistema educativo mediocre, que no entienden el valor de entrar a las grandes ligas educativas o científicas del mundo.

Mientras en la ciencia, cultura, deporte, negocios, abunda la imaginación, en la política escasea. Sufrimos una sequía de inteligencia, imaginación y sabiduría para gobernar. Y en esas circunstancias, el futuro podrá verse un poco más obscuro de lo que está el presente.