Sarcasmos

November 28, 2019

En una sociedad gobernada pasivamente por mercados libres y elecciones libres, la codicia organizada siempre derrota a la democracia desorganizada.

¿CAMBIO POLÍTICO?
Una posible explicación para este estallido simultánea de tantos sistemas y estructuras. “Las protestas populares están creciendo y multiplicándose: desde la primavera árabe, Occupy Wall Street, Indignados, Maidan, votos populistas, los chalecos amarillos, Iraq, Argelia, manifestaciones contra el calentamiento global, Hong Kong, Líbano, Venezuela, Chile, Ecuador, Bolivia, las furias feministas en México, etc. Las calles están en llamas, los mercados se tambalean y las únicas explicaciones que se dan son la pobreza, la creciente disparidad, los impuestos, etc. O sea, ‘la economía’, por supuesto. Lejos estamos de descartar el factor económico en la protesta popular: como en cualquier revuelta, el desencadenante es claramente económico. Pero cuando el descontento comienza a parecer una tendencia mundial cada vez más amplia y profunda, es pertinente comenzar a identificar el proceso revolucionario dentro de él. Una revolución corresponde a la necesidad de un ‘cambio de régimen’. Anticipamos que la marea revolucionaria que actualmente se extiende por todo el mundo solo comenzará a retroceder de manera sostenible cuando se pongan en marcha los primeros modelos democráticos modernos. Sin embargo, en nuestra opinión, las condiciones son menos favorables que nunca para presenciar el advenimiento de esto, un proceso que podría tomar otros veinte años. Mientras tanto, seremos testigos principalmente de la ‘tecnologización’ (a través de Big Tech, la inteligencia artificial y la cadena de bloques o blockchain) del control de la opinión pública bajo la creciente presión de los actuales intereses financieros, económicos y políticos, con todos los abusos, represalias, manipulaciones y guerras de opinión de que conducirá a la falta de control democrático de esas herramientas.” https://mail.google.com/mail/u/0/#inbox/FMfcgxwGBmsnCmKjQplMLxnXPnzznzsz?projector=1&messagePartId=0.1

NUEVAS TECNOLOGÍAS
“Las nuevas tecnologías permiten hacer lo que ninguna democracia nacional es capaz de hacer: democratizar la compleja arquitectura de gobernanza que rodea a cada ciudadano: local, regional, instituciones nacionales, supranacionales e incluso multinacionales privadas y grandes tecnologías que realizan funciones para servicio publico. Al final, será necesario encontrar una manera de democratizar este complejo sistema de gobierno y conectarlo directamente con cada ciudadano, aunque solo sea para calmarlo. O, más preferiblemente, para razones de una gobernanza efectiva, que solo puede funcionar bien si está conectada a su realidad: el ser humano y su realidad cívica.”

BELLE ÉPOQUE MUNDIAL
Un video extraordinario, que debería ponernos a pensar muy seriamente. “Esta ha sido una gran época”, del catalán-español José María Goig Campoy https://www.youtube.com/watch?v=WY2xyNDct8A  Goig tiene 47 años, o sea que es contemporáneo de mis hijos. Una generación condenada por la que lloro y rezo. Una generación más en el ciclo al parecer inmutable de la humanidad: construcción, mantenimiento, destrucción. Yo nací en 1948. Viví las dos primeras partes del ciclo: la construcción por mis padres y su generación trabajadora, el mantenimiento y disfrute por nosotros los baby-boomers consumidores. Ahora sigue, por desgracia, la destrucción y la locura. Ya lo estamos viendo. Hasta mis amigos más “optimistas” no pueden dejar de ver este desastre en desarrollo.

A LOMOS DEL ESTADO
Esta generación cree que el Estado (como dios omnipotente venido del cielo) le va a (le tiene que) resolver la vida regalándole cosas a lomos de un caballo blanco vestido de algún colectivismo de derecha como el nazismo o de izquierda como el comunismo. Esta generación (y los remanentes de otras generaciones, como yo, babyboomer temprano) tendremos que sufrir los terribles padecimientos de las decisiones políticas y sociales que hoy se están tomando. Como ha sucedido siempre. Es un vago recordatorio de que hay otra dimensión para las almas, menos triste que este universo dual en que nos arrastramos. Nadie parece captar la advertencia bíblica: éste es un valle de lágrimas. La humanidad quiere crear el cielo en la tierra. Como siempre. Esta generación fracasará también. Como siempre. Con mucho dolor, sudor y sangre. Como siempre.

 

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