No más muertes

January 29, 2020

Divagaciones de la Manzana

 

Cuanto nos duele leer, ver y escuchar en las noticias, día a día, la muerte de tantos de nuestros jóvenes. Son miles ya los que ingresan a esas cifras escandalosas que provienen de una estadística que nos horroriza.

En años, recientes por ejemplo, se habla de los crímenes que se cometen en la Sierra de Guerrero vinculados con la siembra de la amapola.

Por igual, nos enteramos una vez más de que muchos son coptados o enganchados por el espejismo que es el narco, reclutados para ser sicarios con sueldos que difícilmente obtendrían en actividades lícitas. Pero también, cuando les aplican una especie de leva y son forzados a trabajar en la siembra de esa planta, además de adiestrarlos en el uso de armas para enfrentarse a las fuerzas de la seguridad pública.

Un destino que se les ha impuesto y que de no obedecer, son ejecutados por los propios carteles criminales.

Ante tan terrible realidad, es cierto que en alguna medida han ayudado las ofertas surgidas por parte del gobierno, ya sea mediante el otorgamiento de becas para estudiar o trabajar, pero que a fin de cuentas exhiben la tibieza de una política de “abrazos no balazos”, dónde queda un enorme y grave espacio que aprovechan y operan los narcotraficantes.

De no contenerse, el 2020 amenaza ser todavía más violento que el 2019, que de suyo conlleva los índices delictivos y de criminalidad más altos de nuestra historia.

Es preciso entonces combatir a la delincuencia con un sistema más afinado de inteligencia policíaca, como también con una fuerza y capacidad de respuesta mediante un armamento equiparable al de ellos si nos es que superior para someterlos.

Así también, con un renovado sistema judicial que impida que estos delincuentes salgan rápido de la cárcel o queden liberados tras la incapacidad o corrupción de los ministerios públicos. Y también, emitir sentencias oportunas, firmes y bien sustentadas para que se aplique plenamente la ley.

En todo caso, se trata de una problemática multifactorial que debe igualmente responder integralmente a diferentes dimensiones en la acción, lo mismo de tipo social, educativo que cultural y de investigación Y de una la fuerza pública eficaz, a la vez que contar con jueces honestos y justos.

Ese es entonces el camino para que para que no sigan muriendo nuestros jóvenes y se aborten tempranamente sus vidas, sin poder ya contribuir como sería lo deseable, al desarrollo del país, la paz y el progreso común.

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