De mal en peor

March 23, 2020

Divagaciones de la Manzana

 

El tan llevado y traído Coronavirus nos tiene en jaque. No sólo ha representado y representa una enorme amenaza para la salud de los seres humanos, tanto en México como en el mundo, al grado de haberse constituido ya en una pandemia, sino que parece cobrar otras víctimas en diferentes rubros de la vida nacional.

Así por ejemplo, en lo que se refiere al abastecimiento de víveres y las compras de pánico, que ya generan enfrentamientos, pleitos y arrebatos lo mismo en mercados públicos que en tiendas de autoservicio.

Pero aún más grave, en el terreno económico, a la ya maltrecha situación por la que atraviesa el país con cero crecimiento durante la gestión de López Obrador y prácticamente sumida en la recesión, se agrega la pérdida de valor del peso que el creciente desempleo y el cierre temporal de muchos negocios y comercios.

En una rápida ojeada por los lugares más frecuentados en la ciudad, percibimos desolación y ausencia de público ya se trate de cines, teatros, restaurantes o tiendas en general, alentadas también por la conseja de no salir de nuestras casas y mantener lo que ahora se llama un aislamiento y distancia social.

Por igual, existen vacíos de información que restan a una visión integral que debiéramos tener todas y todos para planear y organizarnos mejor, como el hecho de que no hay indicios o un estimado de cuándo podríamos remontar la curva más alta de tan espantoso virus que ahora irrumpe en el siglo XXI. Sumidos entonces en la angustia y a momentos en la histeria de muchos que puedan ser infectados, no se ve ningún punto de luz al final de un oscuro y largo túnel que es el que prevalece en los días actuales.

No se queda atrás la preocupación de que el ya quebrantado sistema de salud por el desabasto de medicinas, la negligencia médica, la desatención de los enfermos en los hospitales o la desaparición forzada y prematura del seguro popular, gravita negativamente y evidencia aún más la falta de infraestructura, de instrumental y de

capacitación médica para atender a la población en caso de que se multiplique la enfermedad.

Un virus maligno y expansivo que nos amenaza más allá de lo que entendemos por un problema de salud pública, pues atenta ya contra el sistema financiero mismo, la economía, los bancos, la industria ,el comercio, el entretenimiento o el deporte, que en su conjunto se van traduciendo en una parálisis generalizada.

Y si bien debemos atender a la recomendaciones para evitar mayores contagios, es evidente que en México entramos tarde a la prevención del problema y siguen faltando muchas otras acciones que debieran adoptarse ya, muy contrarias al mal ejemplo e irresponsabilidad del propio Presidente que anda repartiendo besos y abrazos por doquier, descalificando a los propios responsables dentro de su gabinete que se afanan porque todos evitemos el contacto directo con otros personas como medida indispensable para contener al Coronavirus..

Por nuestra parte, extrememos precauciones y conservemos la serenidad en tanto sepamos más sobre este mal, para combatirlo mejor.-

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