El Gitano

Puro cuento El güero Alfaro llegó al pueblo tres días después de haber salido de la prisión. Y ya con una mezcla de culpa y arrepentimiento se dirigió al panteón a buscar la tumba de su madre. Ya estando ahí, don Neto no le quiso abrir la reja que porque ya era muy tarde y además “no se veía nada”. El güero, al ver que no iba a poder con don Neto mejor se fue a la cantina a buscar quien lo ocupara. Y no solo no lo ocuparon sino que tampoco lo reconocieron. Al día siguiente, de regreso al cementerio y ya con más luz el güero le dice “..don Neto soy el güero ....acuérdese”. Don Neto no pudo, pero de su mamá sí “que raro” pensó el güero. “.....como quiera pásele “ dijo don Neto. El güero como no queriendo revelar mucho de su pasado guardó silencio y se sentó. Don Neto “....hace 2 años toda esta área se inundó totalmente y empezaron los ataúdes a salir a la superficie y las lápidas.... al revés....esas casi todas se hundieron” Después de un corto suspiro, continuó: “...una vez que bajó el agua y pudimos mover parte del lodo y huesos sueltos ...nos pusimos a medio organizar y re-enterrar los ataúdes que flotaron ahí como pudimos ....pues ya empezaban a oler mal“. Tomó un sorbito de un líquido amorfo y siguió “...por lo que todo quedó enterrado pero con el problema de que ya no se sabe donde está quién y de seguro unos huesos quedaron junto con otros que no iban” terminó resignado. El güero todavía en silencio empezó a resignarse también de que nunca iba a poder visitar a su difunta madre después de tanto prometérselo a si mismo “....como una manda” volvió a pensar “y yo que le quería pedir perdón” ...ya con sentimiento . Don Neto aprovechando el silencio penitente del güero, se puso de pie y ceremoniosamente volvió a sacar el pomo negro del ropero de madera y se volvió a servir otra dosis del líquido amorfo en el mismo vasito de cristal. No sé si fue la pena ajena que sintió don Neto o el silencio incómodo que hizo que el cementero le dijera: “...mire güero ....no se agüite ....yo le puedo ayudar a encontrar donde está re-enterrada su mamá”. Ni modo, el güero se vio forzado a hablar y dijo “.....pero como don Neto si usted dijo que ya los muertos están todos revueltos”. Don Neto: “sí pero.....yo conozco a alguien que nos puede ayudar”. “...pero como? !....es como un vidente o cómo qué...?!” dijo el güero incrédulo. “...si...algo así” confirmó don Neto. “....mire güero ....vengase mañana ya metiéndose el sol.... porque el gitano nada más trabaja de noche”. Al tiempo indicado, el güero llegó a la pequeña casita de don Neto que la hacía de velador y enterrador. “..pásele y siéntese ...quiere tomar algo?” “No gracias....” dijo desconfiado el güero. “..como guste ....pero yo si necesito mi medicina”. Don Neto se dirigió al único ropero y sacó el pomo negro de ayer y con la otra mano el vasito sucio de cristal. Después de servirse, en forma parsimoniosa le dio dos traguitos como si estuviera sorbiendo un caldo caliente. “.....aaaahhhhhhhhhh” se oyó de don Neto después de probar su pócima. Y sin voltear y como en reversa y cámara lenta se sentó en la silla que sobraba. Don Neto le da otro sorbo al líquido como para asegurarse que no se lo acabó y súbitamente dice “.....está seguro que no quiere nada de tomar güero?” Y el güero con más ganas dice “no ...así estamos bien”. Don Neto “....que conste” cerrando la puerta de la oportunidad. De regreso el silencio incómodo se terminó cuando Don Neto puso sus ojos como en blanco y dijo “.....le quiero decir que el gitano es muy especial....y requiere preparación para que nos proporcione la información exacta del sitio buscado” ya en tono serio. Volviéndose a parar, ahora para abrir la puerta de atrás dijo “ ... ahorita vengo...voy por él” dejando la puerta abierta. En eso, el güero siente que entra un aire raro como oliendo a tierra húmeda y al mismo tiempo oye a Don Neto hablando solo y de regreso ya con un envoltorio negro y algo moviéndose adentro. Inmediatamente el gitano se quedó inmóvil al sentir la presencia del güero. Don Neto, después de poner el envoltorio en la pequeña mesita que la hacía de cocina, se dirigió a sacar otro envoltorio pero esta vez de papel. El envoltorio era de papel periódico ya de color amarillento, que al abrirlo dio otro olor pero de la hierba mala. Don Neto tuvo que explicarle al gitano el porqué de la presencia de el güero Alfaro para que se relajara y poder quitarle el manto negro. El güero todavía medio espantado vio como debajo del manto salió un gallo. El gitano no estaba acostumbrado a ver gente viva ,excepto a don Neto de tal manera que la situación no se mejoró del todo aun con la pura explicación del enterrador. Don Neto, al ver la tensión, se acomedió a preparar el pequeño cigarrito, cosa que forjó con ahínco y delicadeza. Le clavó un alfiler y se lo puso al gitano para que lo oliera ya prendido. A lo que don Neto aclaró sin que nadie le preguntara “....yo solo tomo, eh!?” Después de unos minutos, el gitano paró la cresta y cantó como si estuviera amaneciendo. “.....ya está listo “ dijo don Neto. Por lo que se encaminaron en la oscuridad hacia las caóticas tumbas. Don Neto iba enfrente indicando el camino con una antorcha en una mano y el gitano en la otra. Llegando al extremo opuesto del cementerio, don Neto suelta al gitano que sin perder tiempo se va como entre corriendo y volando hacia la oscuridad y neblina que cubría el campo santo. El güero todavía incrédulo clama “...pero como vamos a saber si....” Don Neto no lo deja terminar y dice”...no se preocupe güero ....que cuando la encuentre va a volver a cantar “ “.....pero ¿cómo sabe a quien buscar?” insiste el güero. “....ah....eso no lo sé .....pero nunca falla” dice categóricamente don Neto. Después de rato y por arriba de la neblina y el ruido de los grillos, el gitano cantó. Lo primero que desenterraron fue una espada. El güero incrédulo se empezó a poner nervioso y a reírse sin sentido. “.....cálmese joven...que la cosa todavía no empieza” le aclaran. Después de otro rato, el gitano de nuevo cantó. Esta vez, sacaron un fémur. Y así, el gitano se fue cantando por todo el cementerio y a su tiempo los hombres fueron desenterrando múltiples osamentas hasta conformar una calavera completa excepto la cabeza. Para entonces el güero estaba exhausto y todavía nervioso dice “....don Neto ...mejor le paramos no? ...total yo nada más quería pedir perdón”. Y en medio de la súplica el gitano cantó como nunca. Cosa que hizo que don Neto corriera antorcha en mano hacia el gallo cubierto por la oscuridad y la neblina. El güero temiendo el hallazgo, también corrió hacia el destello de la antorcha solo para caer en la profundidad de una de muchas fosas acabadas de hacer. “.....Don Neto !......Don Neto!!!” gritaba el güero desesperado. Silencio total. El güero compungido por el miedo empezó a llorar y a pedir perdón a lo que había quedado de su madre ya sin hacer esfuerzo por salirse del agujero. Don Neto ya con el gitano parado en su hombro y con la eterna antorcha se acerca al abismo terrenal donde se encontraba el güero y dice sarcásticamente: “....que cree que encontró el gitano?! ....la parte que faltaba....la cabeza de Susana”. Básicamente, don Neto y el gitano regresaron con un cráneo casi partido a la mitad, de enfrente hacia atrás. “.....¿usted que cree que le pasó?!” continua Don Neto con voz vernácula. El güero entre sollozos dice: “.....por favor don Neto .....no me atormente....fue un accidente ...yo andaba tomado...”. Don Neto sin decir nada y clavando la antorcha en el suelo para ayudarse, empieza a cubrir la fosa del güero con la misma tierra que desenterraron. Después que los suplicios y llantos se apagaron, don Neto y el gitano se regresaron a la casita . Don Neto de nuevo se sirvió el líquido amorfo y en vez de un sorbo le dio un trago doble. En lo que el gitano después de rato, cantó por última vez esa noche, anunciando el nuevo cadáver.