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Armenta: Feminismo y Marinismo

Xochitl Patricia Campos López

Es complicado borrar la cercanía de Alejandro Armenta con el Gobernador de Puebla Mario Marín Torres, la coyuntura que dio al traste con el proyecto marinista -nacional y transexenal- constituye un elemento que sus adversarios comienzan a emplear contra el proyecto que trata de representar en la búsqueda de la candidatura de Morena al gobierno del Estado. Otros miembros de la camarilla marinista han visto canceladas sus trayectorias de vida por llevar la violencia de género al extremo del feminicidio y la proximidad a círculos económicos -nacionales y extranjeros- cuya separación de la delincuencia no queda clara.

Para sobrevivir algún tiempo, el marinismo estableció un pacto con el calderonismo y el incipiente morenovallismo que generó la alternancia en Puebla. Aunque el marinismo fue aislado y excluido de las nuevas maneras políticas multicolores, el pacto patriarcal se respetó. Morenovallismo y calderonismo fueron cómplices de una impunidad casi total para los marinistas.

Esta condición comienza a ser explotada por Ignacio Mier para incrementar su popularidad. La dinámica social poblana que ha dado lugar a la Ley Olimpia, Ley Monzón, Reglamentaciones a Periodistas por el caso Lidia Cacho, etc.; ¿puede tener como candidato morenista al gobierno estatal a un marinista?

En la camarilla de Mier las cosas no son mejores. Con Morena está ocurriendo lo mismo que al blanquiazul durante el morenovallismo, así como el PAN fue un pitufo priista ahora Regeneración Nacional es un chairo priista. El transfuguismo priista es tan venenoso como el fentanilo, para ponerse a tono con los tiempos.

¿Puede Mier ser un candidato más popular que Armenta en torno al feminismo? Una anécdota de la campaña estatal que desarrolló Manuel Bartlett Díaz narra que, para romper con los atavismos avilacamachistas de la levítica clase política poblana, se establecía un mensaje amable y, sin embargo, firme para muchos caciques: el candidato oficial les pedía que no volvieran a presentarse un día más en el trabajo de la campaña electoral y les agradecía el trabajo finalizado.

Mientras Alejandro Armenta está saturándose de los políticos tradicionales y reafirmando los vínculos del marinismo con los cacicazgos regionales, liderazgos migrantes, calderonismo, avilacamachismo, etc. Ignacio Mier está involucrándose con un movimiento feminista al que ha ofrecido romper el pacto patriarcal, es decir, generar una ruptura histórica con las camarillas, intereses económicos y sociales, para darle una posibilidad democrática y feminista a la alternancia política poblana.

La debilidad de las fuerzas progresistas al interior de Morena en Puebla salta a la vista. Armenta o Mier, si llegan al gobierno estatal, administrarán el ejecutivo como lo que son: priistas. ¿Existe alguna diferencia entre hacer fraudes patrióticos y sólo fraudes?

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