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Armenta ¿Soldado Caído?

Diego Martín Velázquez Caballero

La competencia por la candidatura morenista al gobierno del estado de Puebla ha generado altas y bajas en el perfil de los aspirantes. Un caso singular en las últimas fechas ha sido el del Senador Alejandro Armenta: transcurrió de autoconsiderarse Incitatus al centro de las polémicas marinistas. En efecto, la cobertura y padrinazgo de una camarilla política no siempre es la mejor carta de presentación en contextos políticos como los que ha vivido Puebla.

Se ha especulado respecto del interés de los grupos oligárquicos en la entidad por sabotear a Alejandro Armenta, del mismo modo que lo hicieron -y hacen- con Mario Marín. Las élites políticas poblanas distinguen entre la oficialidad, la tropa y los indios -según manifiestan en su propio discurso- y Armenta es soldado, por eso no iba a pasar. Como en el escándalo marinista, los principales responsables no fueron afectados en modo alguno, sólo la burocracia y mandos intermedios.

Todavía es distante la competencia interna en Morena para designar al aspirante que, muy probablemente, cuente con el apoyo mayor del electorado. La situación del Senador Alejandro Armenta le ha obligado a depurar su equipo de colaboradores, escuchar el ambiente de las demandas sociales y plantear -en serio- un proyecto de gobierno para Puebla comprometido con la Cuarta Transformación. Es lo correcto, incluso desde la perspectiva del transfuguismo; las personas que abandonan una causa política lo hacen para reinventarse en otra, para ser alguien diferente, no para disfrazar a las rémoras y fantasmas de siempre, el cambio es una ruptura o no es cambio.

El Alejandro Armenta que se enfrentó al morenovallismo e hizo la hazaña de enfrentarlo solo, probablemente constituye el activo político que transforme el entorno en su equipo de trabajo de un circulo vicioso a un circulo virtuoso. De cualquier forma, las élites y los padrinos siempre saben acomodarse al sol que sale, nunca pierden porque no se pelean con su dinero.

El poder invisible que convirtió al marinismo en una peste constituye la esfera de la que debe resguardarse Alejandro Armenta. En un instante la capacidad negativa de esta fuerza provoca daños estructurales ¿Traicionaron a Armenta para beneficiar a otro aspirante morenista? ¿Qué le espera a Morena en Puebla si está secuestrado por estos poderes fácticos?

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