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Atrévase Claudia

  • Jun 22
  • 3 min read

Samuel Schmidt

Atrévase Claudia

La presidenta Sheinbaum tiene un buen récord por lo que toca a construcción de instalaciones de salud, incluida la intención de que haya medicamentos de calidad y en cantidad suficiente. Lo mismo puede decirse respecto a la educación, se construyen escuelas y quien sabe de dónde echarán mano para llenarlas de docentes de calidad, especialmente con la política de no reprobación, la patitización de los doctorados, el limitado calendario escolar y el nivel de ausentismo en las escuelas. Hay estudiantes de licenciatura que no saben que es una sílaba. Es innegable que hay mucho ingenio en los jóvenes, uno de ellos, sin fanfarrias, desarrolló un cochecito eléctrico que al parecer es superior al Olinia que festinan sin cesar las autoridades “científicas”, otros le pusieron robots al lado, tenemos campeones en olimpiadas de matemáticas, aunque no estén entre los amigos que interesa presumir. Pero el sistema educativo está por los suelos y no por falta de escuelas.

Pero a final de cuentas, la presidenta está cumpliendo con su trabajo. Como cabeza de la administración pública, por lo menos en esas áreas parece ser una buena administradora, aunque falta por mejorar los niveles de salud y educación, pero démosle tiempo.

Llevamos muchos años escuchando que los gobierno luchan contra la pobreza, algunos para robarse el dinero, otros como si fuera una cruzada, hasta ahora con magros resultados. Luchar contra la pobreza no es una cuestión ideológica, es un imperativo económico para asistir a la viabilidad de un crecimiento económico “sano”, y si acaso un imperativo moral.

El gobierno debe rendir mejores cuentas en torno a la agricultura, la inexistente política industrial, la corrupción, la seguridad, etc. En cambio, abrazan pleitos innecesarios, como el que lanzaron contra los colectivos de buscadoras o la lucha contra su aliado la CNTE.

A muchos analistas nos parece deficitario la preservación del viejo régimen, el mantenimiento de políticas neoliberales en lo monetario y financiero, y el buscar crecer por medio de la maquila.

Le sugiero doña Claudia, presidenta, que se atreva a romper con esta inercia. Intente cambiar el régimen, utilizando y convirtiendo en político su alto porcentaje de aprobación, maneja usted a un partido con 11 millones de afiliados y masas militantes que saldrían para marchar a su lado.

La CNTE le da una buena excusa.

La reforma de las pensiones empobreció a los trabajadores y enriqueció a unos cuantos banqueros. Las AFORES le llegan a reportar pérdidas a sus clientes pero no dejan de cobrar comisiones.

Si se recuperan los fondos que equivalen a una cifra entre 20 y 28% del PIB, los pasa a que los administre el Estado en cuentas individuales, sin comisiones, y que el costo de administración se cubra con las ganancias del mismo. Esto beneficia a todos los trabajadores del Estado y podría extenderse a empleados del sector privado.

Aprovechando el impacto, se le impondrán reglas de préstamo e inversión a la banca, que debe invertir en el país, en agricultura, industria, PYMES y MIPYMES, hacer negocio con empresas nacionales y ser sancionados ejemplarmente si no lo hacen.

El mandato del Banco de México debe ser el de promotor del desarrollo y no quedarse en el nivel monetarista de lucha contra la inflación.

Restructurar la deuda pública, ajustando los bonos FOBAPROA que ya se pagaron en exceso, y si es necesario, declarar una moratoria de cinco años al pago de intereses, mientras se recupera la economía nacional.

Los banqueros protestarán, igual que las calificadoras, el Fondo Monetario Internacional, Trump, etc. Pero Doña Claudia, se parará en el balcón central de Palacio con la banda presidencial, llamará a la sociedad a movilizarse para defender el cambio de régimen, la construcción de un modelo para reducir la desigualdad y producir la bonanza y prosperidad para todos.

Ya no se trata solamente de aumentar salarios, sino de reducir las desigualdades, de quitarle a la oligarquía la capacidad de mover el país para su privilegio y beneficio egoísta.

Para esa izquierda que venera a Cárdenas, podrán llenar los medios con las imágenes de la gente que acudió ante su llamado aportando sus joyas y apoyo. Imagínese a las esposas de los oligarcas aportando algunos de sus broches y a los ricos pagando los impuestos que deben pagar.

Doña Claudia podrá mover la mirada hacia la burguesía nacionalista, la intelectualidad progresista, las masas obreras y campesinas que no han logrado beneficiarse del magro crecimiento.

Con un llamado político de ese tipo, difícilmente habrá una fuerza que se atreva a hablar de agresión, porque aunque suene a consigna populachera, el pueblo unido jamás será vencido. Pero la unión debe convocarse para defender y promover el inicio del camino para la justicia, la igualdad y la democracia.

@shmil50

 
 
 

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