¿Cuándo se cayó?
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Samuel Schmidt
La película Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo, aborda una situación donde a alguien se le da la oportunidad de regresar al momento en que se equivocó. Después de un intento dónde intenta suicidarse, regresa a la cuna.
He planteado la pregunta en varios talleres y seminarios, ¿en qué momento México se equivocó? ¿A qué momento hay que regresar?
Hubo en el siglo XX una buena época conocida como el milagro mexicano, (década de los 1940 y hasta los 70). El país salía de la revolución y la crisis del 29, para encontrar una ruta de bonanza, con buen empleo y crecimiento económico, inclusive se llenó el país de teatros. Había desarrollo económico.
Pero entonces el sistema pareció frenarse. Para muchos los conflictos estudiantiles (66-68-71) detonaron una situación en descomposición, aunque difícilmente podemos encontrar en esos conflictos la causa del freno económico y la posterior reconversión económica (las maquilas).
Por un lado, está la postura de la burguesía mexicana desinteresada en invertir y arriesgar en el país. Gracias al Estado muchos burgueses prosperan. Los caciques del siglo XIX (Terrazas) crecen al cobijo del poder político, y los burgueses de los años 50, crecen protegidos por el gobierno.
El papel del gobierno se vuelve crucial y un mal manejo de ciertas variables económicas, frena la economía, descarrila procesos económicos y le da la excusa a un capital de por si timorato, para fugarse del país o retraerse de la actividad productiva. Sobran los casos de empresas que desvían apoyos para invertirlos en bienes inmobiliarios (ingenios azucareros).
El gobierno asume actividades económicas de bajo rendimiento y baja productividad, además de las que le quita al capital extranjero por motivos nacionalistas (electricidad, teléfono, ferrocarril).
Entra en escena con fuerza el convidado mexicano por excelencia: la corrupción. Los políticos y sus amigos empresarios se enriquecen, pero sacan su dinero del país para “protegerse”. Se confirma la tesis de que el capital no tiene nacionalidad.
Hoy México ocupa el cuarto lugar de inversión extranjera en España con una inversión acumulada superior a los €35.000 millones, lo que representa más de la mitad de toda la inversión de América Latina en ese país. Buena parte está en el mercado inmobiliario
Cerca de 700 empresas mexicanas generan más de 55.000 empleos españoles.
Los empresarios mexicanos arriesgan poco, prefieren la postura acomodaticia de invertir con apoyo del Estado o asociados con los políticos, es lo que denomino capitalismo político.
Esta co-dependencia entre capital y política, es resultado de fallas institucionales, que evitan generar o consolidar otro tipo de industria. La ausencia de política industrial es notoria
La política científica fue deficitaria. Se optó por una educación de masas para superalfabetizar a la población, y los avances científicos notables se lograron gracias a la vinculación internacional de los investigadores, así el conocimiento y la inteligencia nacional, enriquecieron a los países que financiaban la investigación.
Ni en el Milagro se enlazó la investigación científica con la industria, porque esta prefería comprar tecnología afuera. Los empresarios mexicanos eran y tal vez son, flojos, sin imaginación, inmediatistas, y utilitaristas. Van a donde pueden ganar más, los propósitos nacionales los tienen sin cuidado.
El gobierno por su parte, todavía no aprende a romper con la mentalidad rentista petrolera, y no se atreve a buscar una estructura fiscal “sana”, y procesos de desarrollo distintos.
Las características generalizadas en el país son: avaricia, avidez, egoísmo, todos sinónimos de una mala actitud, que dificulta crear grandes proyectos nacionales.
Hoy México no va en retroceso, cae en los grandes indicadores como PIB per cápita, productividad, democracia. El gobierno está atrapado en un espejismo, presume la producción de maquiladora como si fuera nacional, y cree que las remesas que envían los que tuvieron que salir, son una demostración de grandeza.
El país enfrenta una disyuntiva compleja ante un mundo que cambia rápido. O hace un alto para mirar hacia adentro, fijar una gran meta y modelo de país al que se aspira, o estará viendo como otros se reparten los manjares en la mesa, muchos producidos por mexicanos.
@shmil50


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