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CUAUHTÉMOC CÁRDENAS: 90 AÑOS DE VIDA PRODUCTIVA.MICHOACÁN 1980-1986 *

Enrique Bautista Villegas


Conocí al ingeniero durante los primeros meses del año de 1976 en una reunión de productores agrícolas a la que me invitó mi padre, cuando él recorría el estado de Michoacán como candidato a Senador de la República. En ese entonces yo estudiaba un posgrado en una universidad extranjera. Gentilmente me dio su domicilio cuando le solicité estar en contacto con él para compartirle algunos ensayos que tenía pendientes escribir como parte de mi trabajo de tesis.

Meses después, cuando regresé a la universidad a continuar mis estudios de posgrado, y él era ya Subsecretario Forestal de la Secretaría de Agricultura del gobierno federal, le mandé un ensayo de más de 60 cuartillas esperando que lo recibiera y leyera si disponía de tiempo.

Fue grande mi sorpresa y satisfacción cuando a los 15 días recibí una carta de cinco cuartillas del ingeniero, en la que con lujo de detalles hacia comentarios y observaciones a mi trabajo.

Dicen que a los hombres se les conoce por los detalles, y desde entonces me di cuenta de la calidad humana y sencillez de quien hoy es motivo de este homenaje.

A partir de ese contacto, inició una relación epistolar con quien más tarde me invitaría a participar con un grupo de jóvenes que trabajaban en la formulación de la propuesta que sería la base de su programa de gobierno para el Estado de Michoacán, a cuya gubernatura aspiraba.

Debo señalar que desde entonces fui aprendiendo de las virtudes que como ser humano, como político y como amigo, caracterizan al ingeniero Cárdenas: Un hombre observador y siempre atento a escuchar antes de emitir una opinión o expresar un comentario sobre un tema en lo particular, discreto y serio, pero amigable, adusto, pero generoso, comprensivo, pero enérgico, flexible, pero íntegro, puntual y respetuoso del tiempo de los demás, y absolutamente honesto y ético en su proceder.

Durante el tiempo que gobernó Michoacán, el conjunto de sus colaboradores, y no solo yo, percibimos en él a un líder fuerte y claro. Su gobierno se distinguió por un amplio conjunto de acciones: Modernizó la estructura de la administración pública dotando a las diferentes áreas de actividad de autonomía operativa, pero con una eficiente coordinación de equipo, a la que él le daba rumbo. Hizo del proceso de la planeación una práctica cotidiana en las acciones y obras de gobierno, logrando un desarrollo integral y armónico,

al mismo, incorporó a la sociedad a través del Comité de Planeación del Estado.

En tiempos del partido hegemónico respetó los triunfos en elecciones en municipios alcanzados por partidos de oposición, conducta en ese entonces prácticamente inexistente. Envió al Congreso Local una iniciativa para incorporar en los ayuntamientos la figura de regidores de partido o representación proporcional. En materia de administración de justicia fue siempre respetuoso del Poder Judicial.

Resulta complicado en unos minutos resumir las principales características de su gobierno al frente de Michoacán, pero entre ellas destacan su compromiso con la gente más necesitada, los grupos vulnerables, y las causas de los pueblos indígenas. La educación pública fue una de sus prioridades; incrementó el número de escuelas de educación básica en más de 40% entre 1980 y 1986. Lo mismo sucedió con la educación media superior y tecnológica, dejando cobertura de educación preparatoria en todos los municipios del estado, con el sistema de Colegios de Bachilleres, Conaleps, e Institutos Tecnológicos de Estudios Superiores, así como apertura de preparatorias publicas donde no las había. Su apoyo y respeto a la autonomía de la universidad michoacana fueron ejemplares; su respaldo a los programas de salud, siempre una prioridad en el ámbito de acción de su gobierno, aunque en aquel entonces la prestación de los programas de salud era materia exclusiva del gobierno federal.

Su cuidado de la naturaleza y el medio ambiente fueron patentes; dio gran importancia a la protección y aprovechamiento responsable de los bosques. Impulsó un ambicioso programa para recuperar la vegetación en la cuenca del lago de Pátzcuaro, sembrando casi 100 mil árboles frutales, 500 mil pinos y otras variedades vegetales. Impulsó en forma decidida la protección de la tortuga marina en la costa michoacana, sensibilizando a los habitantes de la región para que lo sigan haciendo hasta ahora. Promovió la acuacultura en aguas interiores a través de la constitución de cooperativas pesqueras, así como la pesca ribereña. Apoyó a la ganadería con sólidas estrategias de mejoramiento genético, lo mismo que la agricultura, tanto de manutención como la comercial: en esos años inició la exportación de aguacate y otras frutas con el apoyo de su gobierno.

Su impulso a las actividades artísticas fue sobresaliente, en el ámbito literario instauró el Festival de Poesía de Morelia, en las artes plásticas estímulo el desarrollo de jóvenes valores. Su respaldo a las artes populares fue definitivo para que la música y danza autóctona se consolidaran como valores permanentes. A través de la Casa de las Artesanías incidió positivamente en la creatividad y la revalorización de la actividad artesanal, que además de ser de gran importancia económica por el número de empleos que genera en las

regiones donde se practica, es reconocida internacionalmente por su riqueza artística. De manera conjunta entre ésta y el Fondo para el Fomento Industrial de Michoacán, FOMICH, se diseñó e implementó el primer programa de microcréditos en tiempo en el país, beneficiando a miles de artesanos integrados en la Unión Estatal de Artesanos, logrando una alta recuperación y una cartera vencida de menos de 5%.

Fue el precursor del reconocimiento al apoyo que los michoacanos, y yo diría que todos los mexicanos, que han emigrado a los Estados Unidos, más por necesidad que por vocación, prestan con sus remesas al bienestar de sus familias y al desarrollo del país, visitándolos en las regiones donde conformaron sus diásporas, y estableciendo políticas de vinculación que llegaron para quedarse.

Conocedores de su vocación democrática quienes colaborábamos con él, y los michoacanos en general, no nos sorprendimos cuando en septiembre de 1986 decidió iniciar juntamente con un reducido grupo de ilustres mexicanos, el movimiento entonces conocido como: Corriente Democrática, primero al interior del partido hegemónico, y al toparse con la intransigencia de quienes lo dirigían, con la ciudadanía y las organizaciones políticas y sociales que rápidamente se fueron adhiriendo al Frente Democrático Nacional.

Su respuesta al fraude perpetrado en contra de su triunfo en la elección presidencial de julio de 1988 fue responsable e inteligente. Entendió que de haber intentado hacerse justicia con el apoyo de la ciudadanía se corría el riesgo de provocar un baño de sangre. Además, tenía claro que la transición a la democracia debía ser un proceso sólido, y por ello paulatino.

Su voz y su acción, incansables y permanentes, desde entonces y hasta ahora han sido fundamentales para lograr la transición hacia la democracia en el país. El ingeniero, como el General Lázaro Cárdenas del Rio en su momento, siempre se ha distinguido por promover cambios con la participación plural de la ciudadanía, buscando alcanzar una verdadera equidad en la distribución del ingreso y el acceso a niveles óptimos de bienestar para todos.

Sus propuestas han quedado debidamente documentadas en las importantes publicaciones que, a título personal, unas, y colectivo, otras, ha hecho durante las últimas décadas.

Una manera de profundizar en el pensamiento del Ing. Cárdenas es sin duda a través de la lectura de sus obras: “Sobre mis pasos”, “Cárdenas por Cárdenas” y “Por una Democracia Progresista”. Las mismas permiten dimensionar su compromiso con el país y con la sociedad mexicana, así como su figura de líder y estadista. Constituyen un referente necesario para el diseño de un México moderno, democrático y plural, con valores éticos sólidos y con vocación igualitaria, tanto en lo económico, como en lo político, en lo social, y en lo cultural.

Sirva esta ocasión para hacer un profundo y sincero reconocimiento de parte mía, y asumo que, de la mayor parte de la sociedad mexicana, al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano por estos 90 años de vida productiva y su contribución al desarrollo y consolidación de la democracia mexicana.


*Palabras pronunciadas por el autor en el Homenaje al Ing. Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano con motivo de sus 90 años de vida, celebrado el 9 de mayo de 2024, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en la CDMX.

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