top of page

Davos, always the same for México

  • fermarcs779
  • Jan 26
  • 2 min read

Xochitl Patricia Campos López


Davos, en su esencia, representa para México el reflejo de una verdad ineludible: la americanización como camino inevitable. Desde hace casi treinta y cinco años, esa visión ha sido claramente articulada por figuras como Robert Pastor, quien planteaba la integración de México en un proceso que no solo era económico, sino también cultural y político, en línea con los ideales de una occidentalización que buscaba consolidar lazos con Estados Unidos. En esa misma línea, Carlos Salinas de Gortari, en su momento, entendió que la mejor estrategia para México era alinearse con esa corriente, consolidando un modelo de apertura económica y liberalismo político que, en la práctica, significó aceptar la gravitación de Washington como la ley suprema del destino nacional. Samuel Huntington, en su canon de la cultura occidental, también aportó a esa narrativa, estableciendo que la democracia liberal-capitalista y los valores de Occidente eran la vía natural para México en su proceso de modernización.


La relación de México con Estados Unidos ha sido, desde siempre, una integración formal e informal, una especie de gravitación que ha definido sus políticas, su economía y, en buena medida, su cultura. La historia muestra que, independientemente de los cambios de régimen o las coyunturas electorales, esa dependencia se ha consolidado. Incluso durante la fase de la Cuarta Transformación, en la que algunos pensaron en un modelo nacionalista y autónomo, la realidad ha sido otra. El modelo económico, en la práctica, nunca se despegó del todo de su matriz estadounidense. La dependencia estructural de México en la relación con Estados Unidos se ha profundizado, y en el contexto actual del T-MEC, esa vulnerabilidad se vuelve aún más evidente. La verdadera presidencia de México, en términos de política exterior y económica, se encuentra en la Casa Blanca, y las decisiones mexicanas parecen girar en torno a esa gravitación.


Aunque la doctrina de Davos puede haber cambiado en el resto del mundo, para México, en su realidad interna, la integración con Estados Unidos sigue siendo el único camino viable. La dependencia estructural, que convierte a México en una economía vulnerable y dependiente, obliga a que, en la práctica, el apoyo a las ideas de Trump, en su momento, y la alineación con sus intereses, sean la verdadera política de Estado. La realidad es que la soberanía mexicana, en ese escenario, es solo una ilusión: la verdadera soberanía reside en la Casa Blanca.

 
 
 

Comments


bottom of page