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El asunto consta en actas

Diario de un reportero


Miguel Molina


La vaina no ha terminado. La Junta de Coordinación Política del Senado informó esta semana a quien quisiera escuchar que había enviado a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y a la Comisión de Gobernación del propio Senado noventa expedientes de presuntos abusos de autoridad y otros delitos similares en el estado de Veracruz. La comisión – con representantes de siete partidos – que iba a reunir datos sobre el uso indebido de la ley se deshizo, pero quienes la integraban siguen pensando igual.


La Comisión Nacional de Derechos Humanos ya intervino en el caso del grupo de los seis muchachos que fueron detenidos ilegalmente y acusados de ultrajes a la autoridad. Las recomendaciones de la CNDH fueron claras y el tono del documento fue tajante: que se derogue la ley y que se sancione a los responsables en el caso del grupo y en otros casos parecidos. Hay quienes aseguran que podrían salir en libertad miles de personas agraviadas por los abusos de la autoridad, y que de no ser así podría haber nuevas recomendaciones. Por lo pronto, hay en los archivos del Senado noventa expedientes que documentan los presuntos abusos. El asunto consta en actas, y las actas son para siempre en la política.


Y entonces vino doña Olga Sánchez Cordero, exsecretaria de Gobernación y presidenta de la Mesa Directiva del Senado: anunció que va a dar seguimiento al proceso de derogación del delito de ultrajes a la autoridad, al que considera

un tipo penal inconstitucional, y declaró que las procuradurías y las fiscalías del país son "débiles e ineficaces", lo que explica muchas cosas.


Lo interesante es que se sabe que la oficina del gobernador ya mandó al Congreso los documentos para derogar lo que llegó a conocerse como ley garrote. Lo que no se sabe es cuándo se va a someter a votación el proyecto del Ejecutivo, ni cuándo se va a publicar en la Gaceta Oficial, ni nada de eso. Nadie sabe. Hay cosas que no cambian.


Desde el balcón

Rosa María Cabrera Lotfe murió un domingo después de vivir siempre en la solidaridad y el amor al prójimo. Generosa, amorosa, siempre de buen humor, dispuesta a defender las más nobles causas, tuvo una vida íntegra y plena en la izquierda mexicana. Ay, Rosa, Rosita, le vas a hacer falta a este mundo del carajo. No descanses en paz. Que tu espíritu siga alentando – con tus antiguas rebeldías, con la edad de tu dolor, con tu esperanza interminable – a quienes quieren un mundo justo.

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