El costo de la corrupción
- fermarcs779
- Oct 13
- 2 min read
Xochitl Patricia Campos López
Las tragedias humanas ocasionadas por los cataclismos naturales suelen poner en evidencia las profundas raíces de la corrupción. Así ha sido a lo largo de la historia del país, y el partido Morena no escapa a esta realidad. Los desastres derivados de la fuerza de la naturaleza exponen la ineficacia política en todos los niveles, desde las autoridades locales hasta las más altas esferas del poder. Recientemente, un experimentado analista político reflexionaba sobre la situación en Poza Rica, Veracruz, afirmando con convicción que México necesita un nuevo Estado porque nada en el sistema actual funciona.
Alcaldes, gobernadores, funcionarios, legisladores e incluso militares, sin importar su afiliación partidista, arrastran un historial de irregularidades. Estas van desde acusaciones por falsificación de credenciales académicas y vínculos con prácticas ilícitas hasta relaciones cercanas con figuras del crimen organizado. Todo esto desemboca en un estado de ingobernabilidad marcado por la ausencia de planes efectivos y recursos adecuados para garantizar la protección civil.
Administración tras administración, los escándalos de corrupción no solo persisten sino que aumentan. El saqueo a gran escala deja a la sociedad desamparada y a merced de sus propias capacidades. No hay excusa posible: el gobierno, cualquiera que sea su estandarte, ha terminado reducido a ser un mero gestor de ese sistema corrupto. Y como ha ocurrido antes, tanto en otros sexenios como en las llamadas “filantropías empresariales”, se insta a la ciudadanía a solidarizarse y apoyar a las víctimas de las tragedias. Al final, somos los ciudadanos quienes enfrentamos las consecuencias, mientras la clase política y los grandes poderes económicos buscan refugio en el extranjero.
El clientelismo político sigue creciendo de forma desmedida. Esto plantea serios obstáculos para implementar los programas y políticas públicas que sustenta la Cuarta Transformación en su Plan México. La corrupción acumulada es una carga inescapable que dificulta profundamente el avance hacia el cambio prometido.
¿Cuánto más se esperará para emprender una verdadera lucha contra la corrupción? En medio del respaldo que ciertos sectores intelectuales morenistas otorgan a regímenes autoritarios como los de Irán, China o Rusia, algunos sugieren replicar sus métodos para combatir el crimen y la corrupción. ¿En serio? ¿Quiénes son entonces los ternuritas?
Daniel Cosío Villegas y Luis Cabrera planteaban que la corrupción no es un síntoma aislado, sino el propio sistema en sí mismo. La debilidad del Estado en México da lugar a un faccionalismo colaborador basado en acuerdos oscuros propios del contubernio. Incluso las recientes declaraciones del fundador del PES, dolorosas pero certeras, refuerzan esta perspectiva: la clase política no es más que un reflejo de una sociedad desgastada y quebrada en sus valores más básicos.






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