top of page

El nuevo panteón de los mitos

  • Mar 11
  • 2 min read

Xochitl Patricia Campos López


No puede dejar de observarse con preocupación el rumbo que está tomando Morena en relación con los Estados Unidos y, particularmente, con el republicano Donald Trump. La forma en que el gobierno actual busca asemejarse al PRI no solo en sus prácticas internas, sino también en sus relaciones exteriores, resulta alarmante. La obra del Panteón de los Mitos describe cómo el nacionalismo revolucionario populista siempre busca mantener su dominio, adaptando sus estrategias a las circunstancias, incluso si eso significa pactar con figuras como Donald Trump, quien, a pesar de su aparente debilitamiento en las encuestas, sigue siendo un actor con capacidad de ejercer influencia en la política mundial. Lo que estamos viendo es un escenario donde muchos gobiernos, incluidos los de América Latina, podrían terminar negociando con Trump para asegurar su permanencia en el poder, en una especie de pacto tácito que facilite el panamericanismo autoritario de Estados Unidos.

La estrategia de Morena, de buscar una relación subordinada a Estados Unidos, se asemeja mucho a esas alianzas que Samuel Huntington describía como parte de la lógica del poder en un mundo en constante cambio. La idea de seguir el juego de Trump, incluso en su declive, refleja una visión que prioriza la estabilidad a costa de la soberanía y la dignidad de México. Conforme las ideas críticas de Noam Chomsky, esta actitud revela una pérdida de autonomía y un riesgo que puede convertirnos en un país que simplemente actúa como una extensión de los intereses de Estados Unidos, en lugar de defender una política independiente y soberana.

La enorme contradicción y distancia que hay entre lo que se dice y se hace, simplemente permite entender que la Casa Blanca tiene más influencia de lo que se piensa y los gobiernos morenistas sólo piensan en el año de Hidalgo y Carranza.

Aunque todavía Donald Trump no es Adolfo Hitler, debe considerarse que pactar con figuras autoritarias, en busca de beneficios inmediatos, suele tener costos a largo plazo; cuando los gobiernos se alinean ciegamente con potencias mayores, pierden la capacidad de decidir por sí mismos y terminan sometidos a los caprichos de esas élites externas. La cercanía de Morena con esa lógica de control y sometimiento, además de recordarnos a los viejos tiempos del PRI, también nos alerta sobre un escenario donde muchos gobiernos autoritarios podrían seguir el mismo camino. La verdadera resistencia está en mantener nuestra independencia, en no ceder ante la tentación de pactar con personajes que, aunque parezcan en declive, todavía tienen la capacidad de ejercer un poder que puede ser perjudicial para nuestra soberanía. México debe aprender de la historia y no repetir los errores del pasado; así mismo, es importante desarrollar políticas públicas efectivas y disminuir la corrupción para inhibir la subordinación ante el imperialismo yanqui.

 
 
 

Comments


bottom of page